Carnavales o el rito de la descompresión

3 comentarios

El carnaval es la catarsis postmoderna. Nos otorga la posibilidad de desenmascararnos, paradójicamente, y mostrar lo más genuino y autentico que estamos exigidos a ocultar, porque bajo el embrujo del disfraz nos hallamos  legitimados a ser, sin prejuicio ni juicio. Así, un adolescente que se disfraza del hombre verde -Hulk o la Masa- está vertiendo la agresividad que cobija contenida en su interior, carcomido hasta la  implosión;  Pero, gracias al rito social carnavalesco aparece ante los otros como se siente, sin ser por ello vilipendiado, porque la fiesta legitima a transgredir los límites  de lo aceptado. El carnaval constituye, por lo tanto, como una versión orgiástica multitudinaria, en la que cada cual puede ser quien es, o devenir quien desearía ser.

Así, nos purificamos cuando asemejamos ser calma serena y devenimos, por un día, viento huracanado; cuando lo femenino se transforma en masculino o viceversa; cuando la timidez mostrada se muta en un mamífero roedor voraz que anhela venganza; cuando la compostura sostenida se despoja del ropaje inapropiado y nos revestimos de quien desearíamos ser, o de quien sentimos que somos.

Y, a pesar de todo, nos vanagloriamos del logro de la ruptura falaz, si asumimos que es un tiempo concedido, como una gracia, para el desahogo controlado de una sociedad que nos recorta, nos conforma y nos hace ser lo conveniente. Sigamos celebrando el carnaval porque, solo así, permaneceremos siendo lo que debemos ser, sin causar estragos ni conflictos en el sistema.

Plural: 3 comentarios en “Carnavales o el rito de la descompresión”

  1. Ahora que entramos en los Carnavales (soy de Tenerife) y preparo en qué voy a convertirme durante esos días, la lectura de tu artículo me ha hecho reflexionar. Me ha gustado en particular tu forma de expresar estas fiestas como un breve espacio de libertad, donde podemos ser lo que queramos, cuanto más “inconveniente” mejor. Después nos queda el resto del año para comportarnos de una manera correcta. Un saludo.

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  2. Esa es una de las lecturas posibles. El carnaval como descompresión, como “moratória de lo cotidiano” , como rito de inversión social. En Brasil, desde donde escribo, el carnaval se presenta, cada vez más, como un ritual de afirmación y de lucha por ciudadanía. Es, por aqui, una manifestación multitudinária de confirmación de la lucha contra el sistema de exclusión y de desmonte de derechos que hoy gobierna. Los estragos causados al sistema precisan ser debidamente evaluados.
    Abrazos
    Jorge

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