La primavera llega susurrando aconteceres balsámicos. Del sol fulgurante brota una emoción quimérica, por eso, en algunos lugares, algunos sujetos creen que el sufrimiento y el dolor del mundo pueden mitigarse.
Sin embargo, al no ser más que una simple emoción, parece una reacción subjetiva que poco tiene que ver con la realidad. Aquel hilo sin palabras, que escuchamos, aparece como un deseo, como una ficción que suaviza la angustia y el desasosiego de quienes aún siente en propia carne el dolor de los otros.
El riesgo es creernos esas ficciones arrebujándolas en nuestro pecho como si nos fuese en ello el sentido. Acumulando y relacionando ficciones creamos un mundo de ideas que poco nos dicen sobre el acontecer en el siniestro mundo que habitamos. Nos jugamos el sentido, la posibilidad de seguir resistiendo ante las salvajadas que azotan por doquier, en unos lugares más que en otros.
De ahí que, la primavera nos parezca un oasis, un periodo en el que volvemos a soñar, a creer que algo mejor es posible. Tras ella, el verano con ese calor asfixiante nos recuerda dónde estamos, y que el fuego sigue quemando. La tonalidad se vuelve algo más turbia, estamos menos dispuestos a enfrentarnos a algo que no sea descansar, aunque vuelva a ser un estado emocional que poco o nada enuncia sobre la realidad.
Las estaciones naturales conectan con nuestro estado de ánimo y aparentemente los vivifica, o los hunde. Sin remedio, los confundimos con lo que acontece en el exterior por necesidad, por incapacidad de soportar tanta realidad, que sabemos, por el dicho que siempre supera a la ficción.

Que hermoso! Me ha encantado tu blog. Te mando un gran abrazo!
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Gracias!!!!!
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Hola, Ana.
En poesía se explota todavía más la máxima de la ilusión natural en lo que parece una idealización anímica de las estaciones. Los poetas saben calmar el dolor. He encontrado esta frase que dice mucho de la quimera de la imaginación y el deseo, de Antonio Machado: «La primavera es la vida luminosa que ilumina el corazón del hombre con sueños, esperanzas e ilusiones. Una reflexión que sirve para reflexionar, valga la redundancia. La realidad, desgraciadamente, supera la ficción. Me gustó tu pensamiento-
Un abrazo
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