La ley del más fuerte rige el mundo.

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La creación de la Organización de las Naciones Unidas fue un hito que sostuvo la esperanza en un futuro mejor. La firma de la Carta de Naciones Unidas, aunque de facto no tiene poder legal, fue un acto de compromiso para que se mantuvieran y respetaran las reglas de juego acordadas y establecidas. En su momento pareció una herramienta que proporcionaba garantías. Con el tiempo, hemos comprobado que lo que no constituye una ley de obligado cumplimiento -si fuese así ya se vería- caduca tan pronto perdemos o queremos perder la memoria y cada uno, cada Estado, hace lo que le da la gana. El claro ejemplo es EE. UU. e Israel, ya que no es así en el caso de Irán que se ve obligado a no poseer una bomba atómica, que no debería tener nadie y que tal vez sería el mejor acuerdo. O también, en el caso de Palestina que es barrida del mapa con total impunidad por Israel.

No invoquemos más un derecho internacional que no existe, y además reconozcamos que los papeles firmados porque la coyuntura lo favoreció, son hoy en día papeles mojados que no sirven para nada.

Israel, tras el genocidio en Gaza y Cisjordania, o aún acabando la faena, se ha sentido legitimado para apropiarse matando sin escrúpulos la parte sur del Líbano, que cada vez se amplia más -dicen las noticias que hoy ha eliminado a 250 personas en el sur del Líbano.

El presidente de EE. UU., de cuyo nombre no quiero acordarme, amenazó sin pudor alguno que iba a eliminar por la noche a toda una civilización. Puede ser que nadie le dé credibilidad, porque carece totalmente de ella, y que por eso todo el mundo hiciera caso omiso, pero el mero hecho de decirlo y que nadie salga al paso, demuestra que la ley del más fuerte es la que gobierna en estos momentos el mundo, y que muchos prefieren callar por miedo. Algo comprensible.

Sin embargo, creyéndose Trump que está en el viejo oeste americano, habría que plantarse con firmeza ante él y ante Israel, creo que desde la OTAN mismo y, por supuesto la Unión Europea y todos los países que no se sienten directamente afectados. Los países árabes están casi todos comprados y, lo que no, los están intentando eliminar. Es el imperialismo más salvaje, por capacidad bélica, al que hemos asistido y ni Ucrania se verá librado del Vaquero de Putin y su condescendiente Trump, ni China dirá nada, o Japón porque no quieren ni que los mencionen.

La semejanza con el hipotético estado de naturaleza hobbesiano es llamativa. Los Estados serían los individuos que luchan por la supervivencia regidos por la ley del más fuerte, con el agravante de que no hay posibilidad de un organismo que tenga soberanía sobre cada estado para lograr la paz y la seguridad. Así que, sin ser esto un caso hipotético, sino una realidad, estamos peor que en el peor supuesto que se le ocurriera al filósofo.

Si salimos de esta situación, es urgente que cada Estado ceda su soberanía, bajo determinados supuestos y a fin de preservar ante todo la paz, a una entidad supraestatal que permita impedir estas violaciones e invasiones de un estado contra otro argumentándolo como sea. No hay manera de argumentar el inicio de una guerra, que deciden los que no van a padecerla; mientras que los ciudadanos que no tienen voz -ni los estadounidenses la han tenido- viven sometidos a la barbarie, el desgarro, el dolor y la más absoluta miseria.

Lo dicho pueden parecer tópicos que ya cansan. El problema no es que cansen, sino que se han convertido en tópicos porque no se realizan nunca, parecen más que tópicos utopías, con las que nadie cuenta lograr.

Como ciudadana europea siento vergüenza de que la Unión no sea contundente en sus declaraciones y acciones. Que se permitan matanzas como ya se hizo en la época en la que los fascismos estuvieron en auge, y que nos mostremos débiles, aunque los principios que la mayoría de los países de la Unión defienden sean la fortaleza más grande: nadie nos preguntaría en un futuro por qué no hicimos nada, si pensáramos que vale la pela el riesgo a ser colaborador de genocidios y total tolerancia a la arbitrariedad de algunos estados.

Parece que juguemos a truco o trato, y el trato, consecuencia del diálogo, es la única apuesta que debe hacer Europa, para defender la justicia, la paz y proteger las vidas de tantos inocentes.

Creo que nuestros nietos nos cuestionarán como hicimos todos a los alemanes en la época del nazismo. No tendremos más respuesta que temblar de miedo.

Plural: 6 comentarios en “La ley del más fuerte rige el mundo.”

  1. En realidad, la ley del más fuerte siempre estuvo vigente; la ONU se hizo a la carta para EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, con ese derecho a veto que, por ejemplo, permitió a Israel desarrollar el aniquilamiento de palestinos y palestinas gracias a que cada resolución de la ONU contra esa metodología expansionista y asesina la echaban por tierra, con su veto, los EEUU. Es decir, la ley del más fuerte/de los más fuertes. La diferencia con lo de ahora es que, entonces, se mantenían ciertas formas y la ONU emanaba cierta dignidad como organismo.

    Ahora no. No hay reglas ni diplomacia que valga. Gañanes y genocidas se han convertido en dirigentes del cotarro. Y la UE, que, vista la situación, es la única que podría y debería plantar cara, tiene al enemigo en casa merced a los dirigentes protrumpistas, proputinescos y antiUE que se hallan entre nosotros/nosotras. Y no creo que Pedro Sánchez, por nombrar a alguien fuera de los parámetros anteriores, pueda reconvertir la situación teniendo en cuenta que hasta el mayor dirigente de la OTAN bebe los vientos por el tarado estadounidense.

    Quedamos, como siempre, la POBLACIÓN CIVIL, y la llamo así porque eso nos hermana a las víctimas de esa caterva de criminales; porque la mayoría de la población civil europa no queremos más conflictos, que bastante tenemos con el nuestro de Ucrania, que tanto duele, ni ver a quienes dicen representarnos poner el culo y hasta el condón.

    Si lo anterior no lo entienden quienes son responsables de los territorios europeos, estamos perdidos y perdidas.

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      1. Gracias a ti. Admiro que seas capaz de escribir de estos temas sin alterarte; en mi caso, escribo poco del asunto en el blog porque me supone un desgaste tener que revisar una y otra vez lo escrito para que mis palabras no me acarreen consecuencias legales.

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