Autor: Ana de Lacalle
Originalmente publicado en Santiago Galicia Rojon Serrallonga:
SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright Y una mañana, una tarde, una noche o una madrugada, a cierta hora, en cualquier estación -en primavera, cuando la vida pinta colores en el lienzo de la naturaleza; en verano, mientras llueve y los relámpagos alumbran…
Imagen extraída del Máster de diversidad de la Universidad de Granada. Estar disponible para el diálogo, la conversación sin acritud y constructiva es un fenómeno poco común en nuestros tiempos. Hay una diversidad de ámbitos en los que los discursos son monolíticos y se retroalimentan, con lo que paradójicamente la pluralidad que se reclama y
El vater!!!!!!
Recomiendo la lectura del fragmento porque, curiosamente, el uso de la expresión «rebaño» y de cómo este acorrala al «vicioso» para excluirlo tiene resonancias nietzscheanas…Gracias a EL HOMBRE APROXIMATIVO.
Hace días me quedé impactada por una imagen que ayer vi reproducida en fotografía. Un chaval de dieciocho años, superviviente siriano del pesquero egipcio que naufragó cerca de las aguas territoriales de Grecia, llorando con desgarro ante unas rejas que lo separaban de su hermano mayor que viajó desde Países Bajos para ir a buscarlo,
La identidad es un sueño de una absurdidad patética. Se sueña con ser uno mismo cuando no se tiene nada mejor que hacer. Se sueña con ello cuando se ha perdido la singularidad (y la cultura es precisamente la forma extrema de singularidad de una sociedad).“ — Jean Baudrillard El paroxista indiferente (1997) La complejidad
Aquellos tiempos en los que el saberse manejar con abstracciones referentes a lo que tal vez excede las posibilidades de nuestra razón, pero cuyo manejo constituía un ejercicio necesario para, posteriormente, comprender la miseria del mundo, han caducado. Fueron tachados de elitistas, inútiles y prácticas de onanistas intelectuales. Sin embargo, me inquieta algo que tal
Decir el dolor es un acto de violenta desesperación; la necesidad impele a encapsular, delimitar y clarificar una amorfa masa de emociones que no se deja acotar, porque no puede ser jalonada. Este intento fallido acontece ante la inefabilidad angustiante. De aquí que, por ejemplo, Nietzsche se deslizara majestuosamente hacia la metáfora y el mito




