publicado en SOBRE LO QUE ES RELEVANTE por nomecreocasinada.com blog sobre la vida misma Esa letanía interior que advierte de la desgarradura que reitera el vacío crónico cada vez que se hace presente. Ese abismo oscuro que parece centrifugar aunque nos resistamos, barajando alternativas: un tajo de dolor físico para mitigar la angustia, un fajo
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La contemplación del mar, aunque este aguarde justo al lado, no es siempre una quimera. En ocasiones, huimos de lo fantástico para palpar a tientas lo real. Y, con ese gesto de renuncia y coraje, pretendemos reconstruir desde el asfalto, duro y ennegrecido, esa vida que tiende a escapársenos a la orilla del mar, a
Agazapada la mirada en el horizonte entre el cielo nuboso y el plomizo mar, diríase que toda ella, sin excepción posible, logra disiparse en el infinito, como si se hubiera reducido a su propio mirar. Tal experiencia de fusión casi simbiótica la proyecta en el espacio como un gas nebuloso o el rastro de un
La vida es, como aseveraba Nietzsche, un eterno retorno a los conflictos básicos del que no podemos zafarnos sin negar la vida y entregarnos al desencanto, la decadencia y la desesperación. Quien afronta sus crisis internes y no huye, se fortalece, se empodera y alcanza la sabiduría de querer vivir a pesar de cómo se
Aletargados como si no fuéramos a vivir más, imaginamos nuestro posible final, mientras un órdago de angustia nos sacude palpitando para sacarnos del letargo, zarandearnos y devolvernos la vitalidad. Son instantes decisivos en que se atisba un sendero sin retorno.
Arrecia el otoño meteorológico y con él, ese semi-apagón mental que nos conduce a parajes desangelados de tonos ocres, plomizos y una carga pesada en las espaldas. Solo es el otoño, nos consolamos, el que anuncia el invierno, que ni te cuento. Ni osamos, aunque esté palpitando en un recodo del alma, plantearnos qué sucede
¿Si yacemos sin propósito alguno en cualquier lugar y al iniciar el día caminamos como zombis, muertos vivientes sin alma, en qué diferimos del que ubicado y con fines inoculados ejecuta el mandato impuesto? La dicotomía es sucinta y diáfana: vivir muerto falto de sentido, o morir vivo careciendo de uno mismo y por tanto
La vida se asemeja en demasía a un escaso paréntesis de nuestro estado habitual que es lo que denominamos muerte. La incognoscible infinitud de cuanto rodea lo tangible y efímero nos invita a pensar que lo raro es vivir, por su inmensa brevedad y fragilidad y vulnerabilidad. La cuestión central vuelve a urgirnos: ¿qué es
Todo cuanto poseemos lo llevamos puesto. No hay nada material que propiamente nos pertenezca porque siendo corruptible se degrada a un ritmo distinto al nuestro, y no por ello nosotros dejamos de ser quien somos. Existimos por determinación de lo poseído, pero esto que denominamos “posesión” no es más que unas atribuciones que nos identifican,
Vivimos en una época débil. Tal vez sea éste, el inevitable desarrollo de las sociedades occidentales opulentas, que empecinadas en satisfacer para no carecer, han satisfecho incluso lo innecesario. Pero, para mal de todos, no han sabido ahondar en las necesidades más profundas que afloran cuando las más acuciantes ya están sobradamente cubiertas.