Etiquetas

La naturaleza determina  nuestras capacidades. El umbral de estas posee una elasticidad proporcional al esfuerzo con el que las ejercitamos. Al igual que el cuerpo debe entrenarse largo y duro para superarse, la mente no está exenta de este ahínco para crecer. Quien crea que es posible el desarrollo sin sacrificio, no excederá nunca el umbral de su dotación natural y la falta de afán irá atrofiando lo que de entrada poseía. Esta creencia como principio educativo es el declive de las generaciones que lo sufran.