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Usar  la expresión salud mental para referirse  al conjunto de enfermedades a las que hoy la OMS dedica especial atención, resulta paradójico por no ser más que un eufemismo que elude los términos enfermedades mentales. Esto denota el rechazo e incomprensión social que sufren estas patologías por tenerlas asociadas sin conocimiento alguno al tópico del loco, carente de juicio, falto de sentido de la realidad, y posible asesino indiscriminado.

Este perfil absolutamente literario, diría hoy, perjudica no solo a toda persona que carga con el título denigrante de enfermo mental, sino que a aquellos que siéndolo no de adaptan a este perfil fantasioso, hasta los forenses que dictaminan la incapacidad laboral de dichas personas los consideran capaces por aparentar “normalidad”. Esto es grave porque un médico debería estar exento de estos tópicos absurdos y nada científicos. Sé, a ciencia cierta, que una doctora de la Mutua Asepeyo le aseveró a una paciente diagnosticada y tratada de trastorno límite de la personalidad, que discrepaba del diagnóstico porque ella no parecía ser una delincuente, drogadicta que hubiese pasado por  la cárcel. Ante lo cual la paciente la advirtió que vigilara su bolso. Esto en conclusión, equivalía a decir creo que voy a darte el alta en contra del informe que traes.

Si, a nivel profesional aún quedan trabas de este tipo, es comprensible que socialmente un enfermo mental  o tenga un comportamiento muy desajustado e identificable con lo que ya tenemos la figura del ido o el loco, o es una persona sufriendo a chorros de la que nadie se apercibe, convive con ella en el trabajo, en el grupo de amigos y nunca hubiera dicho que padecía ningún tipo de trastorno mental.

De esta forma, quien puede sobrellevar su trastorno sin desvelarlo lo hace para protegerse de los prejuicios ajenos. Sin duda, esto a su vez, alimenta el estigma porque acostumbran a visualizarse enfermos cuyo grado de patología presenta conductas disociadas y delirantes.

Acaso sea necesaria una voluntad de aproximación mutua para que unos puedan desprenderse de los tópicos y prejuicios que atenazan a los otros, y que estos puedan descubrirse para mostrar la diversidad de aspectos que tiene la enfermedad mental, cada vez más presente entre nosotros.