Etiquetas

, , ,

No puede garantizarse la presunción ingenua de que nadie desea el mal del otro, si así fuese la maldad sería directamente proporcional a la incompetencia, pero la constatación es que éste presenta un índice de crecimiento superior al conjunto de habitantes de la tierra, por lo tanto la maldad no reside en la incompetencia de un subconjunto de individuos sino en el corazón de un subconjunto mucho mayor.