La línea imaginaria que nos ayuda a discernir entre el bien y el mal es difusa, cambiante, discontinua. Aunque en ocasiones se muestra absolutamente diáfana e indiscutible: ningún niño debe sufrir maltrato ni morir de hambre, sea cual sea su origen o su pueblo. Aquí, esa línea es una exigencia que ojalá pudiese ser reconocida universalmente.
Línea ética
Publicado por Ana de Lacalle
Escritora alacallefilosofiadelreconocimiento.com Ver todas las entradas de Ana de Lacalle
