Etiquetas

,

La generación actual, aquellos jóvenes que heredarán como adultos el destino de Occidente, se caracteriza entre otros muchos rasgos, por la provisionalidad y la reacción –en lugar de la acción, remitiéndonos a la distinción nietzscheana-

La provisionalidad porque, habiendo aprehendido la terrible corruptibilidad de todo cuanto hay, se instalan en un suceder indefinible hasta que acontece. Nada está garantizado y nada esperan con pasión del porvenir. Por eso no les resta más que agazaparse a un presente reconocible sin aspiraciones ulteriores.

La reacción, es su forma de hacer cuando sienten la presión de lo inevitable. Antes, conciben el tiempo como algo dilatado que parece protegerlos de lo que acabará aconteciendo. Así, tan solo cuando planea la sombra de lo que sucederá inmediatamente, reaccionan con gestos tardíos y poco reflexionados. No deja de azuzarles cierto miedo a decidir y parecen preferir que los hechos lo hagan por ellos.

Es una generación con conciencia de la impotencia del sujeto.