Maternidad y filiación

Quien siendo hija es además madre se ubica en la encrucijada de crear una figura singular que, sintetizando lo bueno acogido y rectificando los fallidos gestos, sea capaz de dar lo justo y no excederse en evitar a sus hijos el daño. La complejidad es exponencial cuando la vivencia de lo parental es la ambigüedad de una ambivalencia patológica. Ahí radica la dificultad crucial: ser madre, sin haber sido auténticamente hija.

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