Éxito y fracaso

Si el esfuerzo intensivo y supino no garantiza el fin anhelado, lo crucial deviene el grado de elasticidad de nuestros jóvenes para sostener un fracaso no obtenido por desidia. Que los parámetros por los que evaluamos la vida sean un supuesto “éxito” social, harto cuestionable, produce un dualismo, casi sustancial, entre los integrados triunfadores y los quebrados ignorados.

Nunca, quizás, como ahora fue tan imprescindible una transvaloración de los referente axiológicos a partir de los que se erige nuestra identidad.

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