¿Cómo entrar en contacto con la Filosofía?

6 comentarios

Haciendo un ejercicio nocturno de nostalgia, releía los apuntes que hace muchos años redacté para los alumnos de segundo de bachillerato. Esto, con el propósito de que menos preocupados por apuntar como posesos, escucharan, entendieran y cuestionaran aquellas propuestas de explicación de lo real y de lo humano que les resultaban áridas, incomprensiblemente resueltas por hombres de épocas remotas, o no tanto, y que facilitara posteriormente la asimilación de un lenguaje filosófico, al que no estaban acostumbrados, y fueran sumergiéndose en lo que puede llegar a constituir un reto vital propio, pero con rigurosidad y una base de conocimientos de los que partir, repensar y avanzar.

Esta lectura muestra la manera en la que personalmente entendía por aquel entonces lo que constituye la propia historia de la filosofía. Hoy, obviamente mis apuntes serían otros, lo cual no desmerece la importancia de enseñar historia de la filosofía como plataforma introductoria para neófitos; en aquel entonces mis añorados, a menudo, alumnos.

Traigo a colación la controvertida cuestión de cómo debería enseñarse la filosofía: si a través de su historia o partiendo de las cuestiones nucleares y mostrando diversas perspectivas al respecto.

Es evidente que toda elaboración de una historia de las ideas es retrospectiva, puede hacerse anacrónicamente, y llevar a distorsiones sustanciales de lo que filósofos no actuales pretendían decir, desde el lenguaje que utilizaban y el significado apropiado de términos pertenecientes incluso a lenguas muertas, hasta el contexto en el que lo realizaban. Ahora bien, también entiendo que, si abordamos los problemas acudiendo sin contexto a lo que diferentes pensadores adujeron, algunos juegan con mucha desventaja ¿Cómo entender que, aunque el problema de los griegos era la naturaleza de lo real, se adentraron también en la cuestión de cómo accedemos a ello? ¿Qué crédito filosófico podemos atribuir a un Platón que recurre a mitos como estrategia para que surja la luz en nuestra mente? Si el primer contacto que alguien tiene con la filosofía, en un sentido académico, y no sé si la iniciación puede ser otra, se produce partiendo de preguntas sustanciales y abordando respuestas de pensadores de distintos momentos históricos, creo que hay que reconocer que las posibilidades de dar un sentido consistente a las respuestas de muchos de ellos a personas con un trasfondo posmoderno, puede ser harto complejo.

Tal vez, debamos asumir que el recorrido histórico, aunque siempre desviado por la subjetividad del individuo y la mentalidad actual, es una propedéutica que puede estimular a los alumnos a profundizar en cuestiones o en la misma comprensión de lo que seguramente pretendía decirnos un gran filósofo del S. IV. Estoy convencida de que podríamos establecer símiles con otras disciplinas en las que iniciamos la enseñanza de determinadas cuestiones con un cierto simplismo, necesario para la comprensión e introducción de un alumno en la materia, y que el rigor y la complejidad aumentan conforme la capacidad de abstracción del aprendiz se desarrolla. Y no es una cuestión de falta de fidelidad, sino quizás de estrategia didáctica a la hora de presentar cuestiones complejas de forma simplificadas para que el alumno pueda sentirse atraído e intrigado por ellas.

Llegará el momento en que cada cual se enfrentará a distintas disciplinas con la base suficiente para poder discernir por dónde se mueven sus preferencias e intereses. Y, más tarde, aprender que lo real y la misma condición humana son tan complejas que quizás poco sabemos rigurosamente sobre ellas; queda pues la indagación, profundización en los textos originales de los filósofos para enfrentarse al reto de argumentar una exégesis u otra, porque ni tan siquiera en eso hay un consenso por resultar evidente lo investigado. Es una ardua tarea, tal vez, inasumible por completo, a la que puede enfrentarse una mente de cierta madurez intelectual, pero que no es quizás la manera de mostrar o intentar introducir a alguien en lo que a menudo se nos presenta a nosotros mismos como un enmarañado galimatías.

No pretendo resolver aquí una cuestión que constituye una divergencia de perspectivas y en las que se puede llegar a un fundamentalismo dogmático. Ocurre. Si no, por el contrario, replantear la cuestión de que lo relevante es suscitar el interés o la pasión por un saber que podrán desmenuzar con criterio propio, solo si logramos entusiasmarlos por él.

Casi, en última instancia no es tan relevante cómo ha llegado uno a adentrarse en la reflexión y revisión de la Filosofía, sino que quien lo introdujo consiguió mostrar la relevancia del pensar filosófico en nuestras sociedades. En las que, por supuesto va a enfrentarse nuevamente -y como así ha sido a lo largo de esa historia que despierta cierta alergia a algunos- con análisis que deben argumentarse y contraargumentarse para comprobar que finalmente en la adopción de una visión u otra influyen factores extra filosóficos que determinan nuestra concepción filosófica del mundo y del hombre.

Espero que ese interés haya surgido en alguno de los miles, creo que podría afirmar aunque parezca increíble,  de alumnos que he tenido el honor de compartir que es eso de la Filosofía.

Plural: 6 comentarios en “¿Cómo entrar en contacto con la Filosofía?”

  1. Creo que esta es la clave: “lo relevante es suscitar el interés o la pasión por un saber que podrán desmenuzar con criterio propio, solo si logramos entusiasmarlos por él”, al menos desde mi punto de vista de exestudiante.
    A muchos profesores les falta metodología pedagógica, la cual se traduce perfectamente en la frase que extraído de tu texto. De mi etapa estudiantil contados son los que llegaron a entusiasmarme por el estudio, si la excepción es la norma no podemos esperar que los estudiantes se impliquen y desarrollen todo su potencial. A mí me interesa mucho la filosofía pero no he tenido nunca un profesor que transmitiera interés por la materia. Las excepciones fueron el profesor de matemáticas en segundo de BUP y también en ese curso la profesora de literatura. El resto ha sido pura mediocridad.

    Un cálido abrazo

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  2. Desgraciadamente el menosprecio que de facto se da en nuestra sociedad por la educación, que busca institucionalmente la gestación de individuos adaptados, hace que sobre la profesión docente no se haga una criba según criterios de aptitud y se busque a “los mejores”. Es una profesión que en nuestro país en demasiadas ocasiones constituye la única salida laboral de licenciados o estudiantes no especialmente brillantes. Y que conste que no estoy afirmando que el conocimiento sea el único criterio, porque esta es la criba que hace la escuela pública con las oposiciones y ciertamente ya vemos que no funciona; pero sí que estoy convencida que junto a la capacidad intelectual del que aspirar a educar debe intentar buscarse una forma de destacar y ocupar a los que se dedican vocacionalmente a ello. Mientras la manera de formar a los docentes sea menos importante que la de formar a los médicos -la comparación pone los pelos de punta en relación al esfuerzo, trabajo y formación teórico-práctica que exige la sanidad pública-. Tras esto, a ver si alguien se da cuenta que un sistema educativo debe estar diseñado por los profesionales que ejercen que, si son buenos porque están bien formados, son los que conocen los procesos de aprendizaje y otras tantas cosas que parece no tener en cuenta el sistema educativo que se diseña por teóricos de la educación. En fin, una utopía. Personalmente, por suerte a pesar de haber tenido una mala profesora de Filosofía, al haber tenido buenas profesoras de literatura, pude escudriñar que lo que me apasionaba era la Filosofía, con lo que seguro que también te apasiona la literatura, pero tuve la luz de acertar….nunca me he lamentado de la carrera que elegí, ni se me ocurre otra que me pudiese haber llenado tanto….Gracias por leerme y comentar!!!!

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  3. por desamor o por destino, por vicio o por maldición…por contagio o por desprecio….así se llega a la filosofía…en la primera semana de llegar a la Facultad, había letreros que anunciaban que los filósofos eramos poetas fracasados…y como Edipo al eludir el destino nos alcanzo…Besos al vacío

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    1. Por cierto, aprovecho la ocasión. En tu blog no existe la posibilidad de hacer comentarios, al menos a mí no me aparece…..sería interesante porque a veces se te quedan las ganas de hacer algún apunte al respecto de tus poermas…..gracias por estar en ese vacío, lanzando siempre besos, así ya no está vacío!!!!

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  4. Luego otra causa, que quizá no aceptemos por el amor que tenemos a la filosofía, ¿puede ocurrir que esta disciplina no interese per se a cierto tipo de población, con diferentes inquietudes o más aún, sin ellas? ¿Por qué lo que podemos aceptar sin problema de las matemáticas u otros campos, nos cuesta aceptarlo de la filosofía? Otra cosa será dilucidar las causas de esa falta de inclinación o como fomentar la curiosidad…

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