Distinción necesaria entre Angustia y Ansiedad

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La angustia acomete lenta, unas veces, y súbitamente otras en el interior del individuo como manifestación de un abismo existencial. Para Heidegger era, de hecho, la aparición óntica de la nada; si podíamos hablar, decía el pensador alemán, de la nada de forma equivalente al ser, era precisamente por esta manifestación a través de la angustia de los humanos. Cierto es que, podemos experimentarla sin saber exactamente qué es esa desazón aguda ni a qué se debe, pero su vivencia es la alerta del abismo.

En este sentido, considero oportuno diferenciarla de lo que clínicamente psicólogos o psiquiatras denominan ansiedad. Aunque ordinariamente se usan como sinónimos, hasta la RAE introduce en sus diversas definiciones del término “angustia”, solo en una ocasión y, como un cierto sinónimo, el concepto de “ansiedad”; mientras que no utiliza para explicar este último, de ninguna manera, el término “angustia”.

Esa especie de hálito negado que nos comprime y mortifica es el sufrimiento nuclear de lo humano, cuando hay un sujeto que con el coraje suficiente indaga, se perfora la mente con la necesidad de entender qué es existir, por qué existimos y cómo darle un sentido a este despropósito punzante, que parece ser la condena de quien se interroga insistentemente por el propio estar en este mundo.

Filósofos como Kierkegaard, afirmaban que la angustia es el vértigo de la libertad, y esta idea constituyó uno de los ejes del pensamiento sartreano que concibió la angustia como la zozobra que genera la conciencia de la responsabilidad en nuestras decisiones, que son efectivas por acción u omisión, y que hacen de nosotros el humano que somos, e incluso con cada gesto mostramos nuestra idea de lo que entendemos por humanidad.

Es decir, de la angustia que surge de la libertad a la que fluye como sentimiento difuso que manifiesta la presencia de la nada. Sea como sea, el sufrimiento por el abisal vacío al que se enfrenta el hombre.

De esta forma, usar el término angustia se ajusta con más rigurosidad -hoy en día- a ese sentirnos arrojados a una existencia sin sentido, en sí misma, y cuyo curso depende absolutamente de lo que seamos capaces de identificar como su causa, hasta lo que hagamos ante su presión por llevar ese vacuo estar.

La ansiedad puede ser un síntoma clínico, la angustia es un abismo existencial que no deberíamos patologizar. Y esta última precisión es necesaria en una sociedad en la que el bienestar prometido es una falacia consumista y la vida de los individuos de carne y hueso -como diría Unamuno- discurre por derroteros, en su gran mayoría, que nada tienen que ver con esas vidas acomodadas y radiantes de la publicidad -sea vía internet, redes sociales, medios de comunicación más tradicionales,…- De esta forma la ansiedad que como mecanismo biológico nos alerta de un peligro se reproduce viralmente cuando los individuos van fracasando, o lo que es más apropiado, van percibiendo que su existir nada tiene que ver con el ideal que cree que el resto de individuos experimenta, y tan solo él es un inepto y un negado que por impotencia no consigue una vida plácida.

Existen otros aspectos, en los que no entraré, que tendrían que ver con la biografía de cada uno que, junto con ese entorno hostil, generan esos estados de ansiedad e incluso pánico, ante el miedo a no dar la talla o no responder a lo que familiar y socialmente se espera del individuo.

Resumiendo, referirnos a la angustia es adentrarnos en la condición humana y en el hecho de poseer autoconciencia, sabernos existiendo y no hallar un porqué.

Decía Jaspers en relación con las situaciones límite, término que acuñó para referirse a aquellas que todos nos encontraríamos en el existir:

“Las situaciones límites -la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo- me enseñan lo que es fracasar. ¿Qué haré en vista de este fracaso absoluto, a la visión del cual no puedo substraerme cuando me represento las cosas honradamente? (…). Es decisiva para el hombre la forma en que experimenta el fracaso: el permanecerle oculto, dominándole al cabo solo fácticamente, o bien el poder verlo sin velos y tenerlo presente como límite constante de la propia existencia, o bien el echar mano a soluciones y una tranquilidad ilusoria, o bien el aceptarlo honradamente en silencio ante lo indescifrable. La forma en que experimenta su fracaso es lo que determina en qué acabará el hombre.”

K. Jaspers. La Filosofía. FCE, México 1953, págs. 19-20

Y son las diferentes actitudes que el humano adopta ante el fracaso, la constatación de su impotencia, que condicionan también el grado de angustia en la que ser verá sumido el hombre. Inconsciente, paralizado, engañado o afrontando sus límites con gallardía -en cuanto su respuesta es el silencio abisal-

Plural: 3 comentarios en “Distinción necesaria entre Angustia y Ansiedad”

  1. Hola Ana y a tod@s,

    ANGUSTIA.- Creo que es importante como dices, separar ambos términos angustia y ansiedad, pues de ese modo, no es complicado luego – al darnos cuenta de nuestro actual infantilismo, por haber convertido a la imaginación y las ideas en un fin y no en un medio – ver salidas a ambos problemas. Pues lo son, mientras NO NOS PONEMOS EN MARCHA, ABRIÉNDONOS redimensionándonos.

    No existe un mundo y una realidad si no contemplamos cinco elementos completamente actualizados y yo ciudadan@, viviendo conscientemente integrado con un exterior donde el éter ya nos estará ahormando. Y además inteligentemente, porque vaya marrón, ahormar a 7000 millones de seres humanos cada uno a su santa bola.

    Salir a la calle, mirar el horizonte y constatar que fuera y más allá de lo que se ve, ya habrá algo que nos engloba y pone las calles cada mañana como una única realidad, no es algo mental. Pues es precisamente cuando soltamos la cabeza, aumentamos la respiración y actualizamos al pecho sintiendo, cuando podremos hermanarnos con esa vivencia, un quinto elemento QUERIENDONOS SIN DISTINCIONES Y DINAMICAMENTE CADA DÍA.

    Vivir al margen de esto que ya nos engloba, nos encierra en una falsa e imaginada imaginación, donde el pecho, quedará helado. Pues en esa habitación sin ventanas forzada, “la imaginación sin soltar “ yo y tod@s, solo nos inventaremos después, en una caja muerta, un mundo de bonito y a la medida.

    No se comprende que esto que debería ser una premisa de toda la educación, enseñar a vivir con todos nuestros elementos, no solo se silencie, sino que los propios profesionales lo huyan y no quieren meterse en territorios comanches, donde si le hablo al paciente de conciencias globales y de vidas de cinco elementos, hasta igual se me escapa por la escalera y la factura sin cobrar.

    Y de momento, lo de venir de una virgen alumbrando y todos esos cuentos marylin, no nos resuelven el marrón y la angustia, pero tampoco de momento hay que buscar más complicaciones…… pues la ansiedad y la angustia están ahí para que hagan caja quienes viven de un mundo enfermo y no primero SANO.

    Lamento la extensión.

    Hola Ana y a tod@s,
    ANSIEDAD.-
    Si en las escuelas desde la infancia, se enseñara que desde el mismo momento que yo conscientemente voy aumentando la respiración, todo lo que voy inicialmente a identificar y respirar son formas de ansiedad de todo tipo, el ciudadano, no tendría luego miedo a llamar a su cuerpo, a la materia, ansiedad buscando pareja, BUSCANDO CABEZA que la vistiera y la sacase fuera.

    Soltar la cabeza, soltar una respiración solo mínima y clavicular e integrar el pecho respirando más ampliamente hacia abajo , va a eso precisamente, a actualizar un pecho que PORQUE HARÁ SU TRABAJO – UNIR ARRIBA Y ABAJO – y porque se interesará primero en abrir grietas en la materia respirando, la permitiría luego que hablase y se expresase.

    GRIETAS EN LA MATERIA.- Respirar con esa inquietud de aprender a reconocer lo que SIENTO ABAJO, será solo el primer peldaño de empezar a llamar a lo que habrá dentro por un nombre. Yo siento, soledad, yo siento miedo, yo siento una emoción, yo siento visceralidad, … y porque el pecho integra eso que siento, respirándolo lo mantendrá entre las escápulas un momento retenido. Esperando que la mente, criada de ese pecho, pusiera una idea cada vez, que sacara lo de dentro fuera.

    Cuanto más se ensancha nuestro pecho haciendo su trabajo, ya no nos quedaremos solo en sacar al perro a hacer pis y a los calores de todo tipo a airearse, sino que todo eso, yo lo saco para hacer crecer dinámicamente e inteligentemente lo de TOD@S. Y entonces – y porque al haber aprendido a unir dentro y fuera en una sola secuencia – sin evitarlo y desde hoy llamaremos “nuestro cuerpo” a toda la VIDA ahora redimensionada.

    Lamento la extensión. Buen día a tod@s

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