Sobre el feminismo: las redes sociales y la generación Z por Aina Ruiz de Gauna

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Me parece muy hipócrita escribir estas líneas sin mencionar que soy una chica blanca de clase media-alta, pues creo que esta información sobre mí se ve muy reflejada en mi forma de entender el feminismo. El contexto social y las situaciones de una persona son como una lanza que atraviesa transversalmente todo aquello en lo que cree. Es por eso, por lo que no puedo dejarlo a parte. Recomendaría leer las visiones de otras mujeres gordas, negras, marrones, con discapacidad, lesbianas, bisexuales y un largo etcétera de distintas características por las cuales son oprimidas.

Actualmente, y esto no es un secreto, la generación Z pasa gran parte de su tiempo en redes sociales. Estas se han convertido en otro contexto más de aprendizaje, tal y como lo diría la Nueva Ecología del Aprendizaje. En estas una puede sumergirse en cuentas que sirvan para distraerla del mundo en el que vive o puede seguir a cuentas de divulgación y activismo. Hoy me voy a centrar en el segundo tipo de cuentas, aunque quiero dejar claro que estas no son superiores a las primeras, sino que constituyen una manera distinta de aproximarse y de usar las redes sociales.

Como mujer que forma parte de la generación Z siento que estoy en un mejor lugar que otras personas para hablar de cómo percibe el mundo mi generación (esto, sin embargo, no debe dejar de lado lo anteriormente mencionado sobre mi experiencia parcial del mundo, obviamente). Mi cohorte se concentra mucho más en imágenes atractivas con poco texto e ideas concisas, como si fuera una especie de Power Point, y en vídeos dinámicos, con transiciones y velocidad alta. Es por estas razones que muchas personas de mi generación aprendemos a través de las redes sociales, ya que estas ofrecen contenido sobre temas que nos parecen interesantes en un formato que resulta de lo más atrayente a nuestro cerebro modulado por una convivencia temprana con Internet. Esto no quiere decir que no leamos libros, sino que nuestro punto de partida para informarnos suelen ser las redes sociales.

Cada vez están surgiendo más cuentas sobre feminismo en Instagram que cuentan con un diseño gráfico impecable. En cada post se trata un tema concreto y se transmite lo central sobre él. Para conmemorar este día en una situación mundial tan extraordinaria, voy a recomendar algunas cuentas que yo, personalmente, sigo en Instagram para informarme sobre feminismo.

  • Artistas/activistas. En este apartado se encuentran las cuentas que hacen activismo a través del arte, ya sea fotográfico o pictórico.
    • Bruna Avellaneda. @brunavellaneda
    • Mela Putosuda. @mela.putosuda
    • Femme Sapiens. @femme.sapiens
    • Lola Vendetta. @lola.vendetta
    • Júlia Peró. @_juliapero
    • Flavita Banana. @flavitabanana
    • Lyona Ivanova. @lyona_ivanova
    • Tres Voltes Rebel. @tres.voltes.rebel
    • Sara Caballeria. @saracaballeria
    • Paula Bonet. @paulabonet
    • Teta & Teta. @tetayteta
    • Moderna De Pueblo. @modernadepueblo
  • Activistas en sí. Son mujeres que hacen activismo a través de escritos o únicamente redes sociales, sin una intención claramente artística.
    • Bebi Fernández. @bebi_fernandez
    • Period. @period.spain
    • Las tesis. @lastesis
    • Women’s March Barcelona @womensmarchbcn
    • Sindy Takanashi. @sindytakanashi
    • Somos Violetas. @somosvioletas
    • Educación y Cultura Menstrual. @fer_habiaunavezunamujer
    • Sola me gusto. @solamegusto
    • Queen Esther. @queen_esie
    • Catcalls of NYC. @catcallsofnyc
  • Activistas de otros movimientos sociales que interseccionan con el feminismo.
    • Elsa Ruiz. Activista trans. @elsaruizcomica
    • Desirée Bela-Lobedde. Activista afrodescendiente. @desireebelal
    • Blair Imani. Activista y educadora. @blairimani
    • Hanan Midan. Activista antiracista. @hanan_midan
    • Sophia Butler. Activista por los derechos de las personas con discapacidad. @sophiebutler
    • Ciguapa. Activista sobre música y racismo. @soyciguapa
    • Cuellilargo. Grupo de activistas por la lucha de clases. @cuellilarg
    • Safia Eladdam. Activista antirracista e impulsora de campañas sociales. @hijadeinmigrantes
    • Rora Blue. Artista y activista por los derechos LGBTIQ+ y de las personas con discapacidad. @rorablue
    • Danae Mercer. Activista contra los ideales de belleza patriarcales. @danaemercer
    • Alex Light. Activista contra los ideales de belleza patriarcales. @alexlight_ldn
    • We Lover Size. Activistas contra la gordofobia. @weloversize

Es cierto que este tipo de aprendizaje no es al uso. No sacamos la información directamente de las grandes teóricas del movimiento feminista y no somos grandes entendidas del debate ideológico que hay actualmente en este sentido. Sin embargo, hace falta que otras generaciones reconozcan que esta forma de aprender es tan válida como cualquier otra y que, para iniciarse en el feminismo, es una muy buena opción.

Dicho esto, podemos sumergirnos en la concepción de feminismo que tiene mi generación (o más específicamente la que yo creo que tiene mi generación). El feminismo debe ser un acto de sororidad entre mujeres, de unión. Durante muchos años hemos estado enfrentadas ya sea por “conquistar” a un hombre (qué poco me gusta el uso de términos bélicos para hablar de relaciones sexoafectivas) o por sobresalir en otros ámbitos. El sistema patriarcal ya nos oprime lo suficiente como para que lo hagamos entre nosotras. Es por esto, por lo que el feminismo debe ser interseccional: debe incluir las voces de mujeres negras, marrones, lesbianas, gordas, etc. Porque no acabaremos con la desigualdad de género hasta que no se acabe con las situaciones de injusticia que sufren todas las mujeres. Esto implica que hay ciertas partes de la lucha feminista que yo, mujer blanca, puedo liderar al lado de mis compañeras, como las demandas de acabar con la violencia machista. Sin embargo, yo no puedo liderar las demandas de las mujeres negras, que viven realidades bastante distintas a las mías. Así, las mujeres blancas debemos ceder nuestra voz privilegiada para que otras hablen aquello que les obligan a callar. Debemos darles el apoyo que soliciten desde nuestra posición privilegiada, pero nunca hacer un “mansplaining” sobre las opresiones que viven ellas. Los hombres ya nos cuentan suficientes cosas.  

Esto, indudablemente, acaba derivando en la discusión sobre el papel del hombre en esta lucha. Todo hombre que se considere feminista debe dar su apoyo a la lucha, pero esto no es, en ningún caso, liderarla. En otras palabras, el 8 de marzo un hombre no debe hacer huelga, pues el objetivo de la huelga es que se vea la ausencia de las mujeres en el mundo laboral. Si un hombre falta al trabajo, no nos hace un favor, sino al contrario. El papel del hombre en esta fecha es ocuparse de las tareas de cuidados que siempre han sido impuestas a las mujeres, aunque, sinceramente, esto debería suceder todos los días del año; si no te ocupas de ello todos los días deberías plantearte si eres “feminista”. La misma idea va dirigida a las marcas que promocionan productos “feministas” para el Día de la Mujer, mientras explotan a las mujeres que trabajan para ellas, o empresas que no son explícitamente feministas el resto del año. El “purplewashing” es una manera de capitalizar el feminismo y de que las marcas saquen provecho de este a costa de las mujeres. El movimiento feminista se convierte en un producto más, una fecha del año más en la que hacer una campaña concreta y al día siguiente olvidarse de todo. Esto, amigas mías, es machismo.

Por último, no se puede hablar de feminismo sin mencionar las relaciones afectivosexuales heterosexuales y sus dinámicas internas. Es muy importante deconstruirse en cuanto al amor romántico y las relaciones sexuales. Hemos aceptado como normales ciertos comportamientos que solo perpetúan la opresión hacia la mujer. La información es poder y saber identificar comportamientos machistas en la cama o en relaciones personales es muy relevante. Solo con la información adecuada podremos protegernos las unas a las otras. Dicho esto, esta deconstrucción de la mujer es solo un parche: la verdadera solución pasa por una intervención en los hombres, que son los que pueden ejercer violencia machista. Hay que educarlos en el respeto hacia todas las personas y sus cuerpos, en el consentimiento mutuo a la hora de mantener relaciones sexuales… Intervenir sobre las mujeres para evitar que estas sean violadas es un acto machista: se culpa a la víctima de los actos del agresor.

En resumen, la visión que la generación Z tiene sobre el feminismo es de sororidad entre nosotras, interseccionalidad, cesión de espacios a las más oprimidas y, por encima de todo, estrategias de prevención y acciones efectivas realmente feministas. Que no te engañen.

Plural: 3 comentarios en “Sobre el feminismo: las redes sociales y la generación Z por Aina Ruiz de Gauna”

  1. Gracias por tus palabras y por visibilizar a las artivistas. Totalmente de acuerdo en tu planteo. Hacia el final, es totalmente relevante y urgente repensarnos y cuestionarnos la sexualidad y el amor romántico. Es algo que desarrollo con bastante intención y atención en mi web. Si estamos mal aprendidos y recién ahora comienza este auge de visibilización al menos, aprender y aprehender necesita de contenidos, imágenes y mucho arte que sostenga la creación de esta mujer que estamos gestando y pariendo para un futuro justo, equitativo y dónde se nos asocie a la vida y no a la violencia, al abuso, al acoso y a la muerte. El viaje es largo, pero tus líneas me cargan mi bateria. Salúd!

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