¿Cómo despedir al 2021? La década que iniciamos peligrosamente.

Un comentario

El año 2021, al que estamos a punto de cerrarle las puertas, no ha sido peor que su antecesor, pero jugaba con la desventaja de la incidencia acumulada de hartura, cansancio, problemas económicos, endeudamiento del Estado, que en algún momento no podrá asumir los gastos que suponen ciertos derechos como subsidios de paro, pensiones, bajas médicas, y un aumento desmedido de la pobreza, …Así es que no le vamos a dar ningún aplauso, porque no procede. Eso sí, lo estamos acabando con la mayor eclosión de la pandemia en cuanto a contagios y no sé si por las vacunas o porque el virus está ya debilitado, con menor gravedad.

En conjunto, pues, otro año nefasto para la salud, la economía —ya se decía que o te mueres de covid19 o te mueres de pobre— y, en consecuencia, un malestar social intenso con explosiones de violencia manifestadas de diversas maneras: jóvenes en el espacio público haciendo botellones y “divirtiéndose” a costa de enfrentarse a la policía, mayor violencia en las familias, …y eso que cada vez tengo más arraigada la impresión de que en España somos de buen conformar.

Obviamente, aunque la pandemia mejore significativamente en el año que entra, viviremos las secuelas graves que nos ha dejado; por lo que el 2022 será, nuevamente, un año duro en general y tendremos el reto de ir subsanando todo lo que ha devastado la pandemia, hasta ahora, que no ha sido solo la salud física, sino también la mental, y sin esta última es difícil remontar y reconstruir la vida, aunque la causa que la desbarató vaya desapareciendo.

Como se ve, mi balance está centrado en lo que podríamos considerar los países más ricos; lo que espera a los más pobres sea quizás un acceso más digno a la vacuna —si les envían vacunas que no estén a punto de caducar mejor, porque les dará tiempo a montar la logística para inocularlas—, más que nada porque seguramente en los países pudientes ya no harán falta tantas. No puedo calibrar, por ignorancia, la penuria que ha supuesto para esas zonas del planeta abandonadas, y de las que solo se acuerdan las instituciones internacionales y los estados para expoliarlos, enredadas en guerras internas o provocadas desde el exterior por la disputa de su riqueza en materias primas —lo que nos mueve sigue siendo el mismo afán de enriquecernos, aunque después se beneficie una minoría, y mucho menos el resto de la población—

Lo que empieza a parecer una evidencia es que en el mundo habrá un antes y un después de la pandemia en muchos aspectos, y no creo que sea para mejorar, sino para compensar y reconducir el funcionamiento de los estados hacia un liberalismo económico que les exima de asumir determinadas prestaciones que hasta ahora se han ido compensando menos que más, por falta de recursos, en el futuro y en caso de posibles pandemias venideras. Porque cuando ya han anunciado que padeceremos pandemias futuras, sean cuales sean las causas, ya que, aunque personalmente, los murciélagos no me gustan, no sé si son tan inteligentemente demoniacos, significa que ocurrirá: desconocemos cómo será la próxima pero no me cabe duda de que la habrá.

Y tras dos años marcados mundialmente por la pandemia del covid19 y la diversidad de guerras que siguen hirviendo en muchos países que genera la pobreza extrema endémica, las consiguientes migraciones masivas no cesarán, con lo que los escombros de la ruina económica, aunque mal repartidos, están en todas partes.

Me congratula clausurar otro mal año, pero no tiene buen aspecto el que llega, ya bastante demacrado.

Salvando todo lo que se padece en el mundo, no me puedo quejar. Aunque tengo la convicción personal de que en un panorama así, alguien con un sentido ético mínimo no puede no sentirse abatido y desestabilizado interiormente. Es un reflejo de aquello que han sostenido diversos filósofos de que no se puede ser feliz, en un mundo lleno de infelicidad y sufrimiento. Porque ¿en qué se sustentaría una vida feliz si el individuo está rodeado de infelicidad? Obviamente sería bienestar más que felicidad, porque como bien dijo Savater en su “Ética para Amador”, los humanos necesitamos nutrirnos para enriquecernos de otros humanos; lo que necesitamos realmente solo pueden dárnoslo los otros. Así, si los otros están sumidos en una existencia indigna y se sienten abatidos y hundidos, ni nosotros podemos sentirnos bien, ni ellos están en condiciones de dar nada que no sea profunda tristeza.

La relativa felicidad que podemos experimentar no es algo individual, sino que interactúa y se retroalimenta de los otros, es una reciprocidad sin la que todo carece de sentido, porque su trasfondo es ético.

Bien, retomando la cuestión principal que era despedir un año para olvidar y acoger a otro que no se presenta muy halagüeño, tan solo nos queda sostenernos mediante redes sociales de apoyo que no excluyan a nadie, y consigan proporcionar un mínimo a todos los que habitamos en un territorio. Si el año 2022 fuese el de la acción de unos humanos luchando por la dignidad de los otros, sería uno de los mejores de la humanidad. Sé que es utópico, pero las utopías sirven para caminar en una dirección sabiendo que esta no tiene final, y si los que mejor estamos hacemos un gesto ético de mirar de frente la desgracia ajena, estoy segura de que no podremos restar impasibles, excepto si somos unos individualistas que solo aspiramos a protegernos. Lo cual es comprensible porque el miedo a vivir peor y caer en la pobreza es, hoy en día, una posibilidad más factible que en otros momentos. ¿Pero qué quedará entre nuestras manos si nos salvamos rodeados de un gran número de personas desesperadas por no poseer los recursos materiales mínimos de subsistencia? Seguramente culpa por nuestra cobardía. No somos individuos, eso es lo que nos quieren hacer creer, somos seres con y en los otros sin los que nada vale la pena.

Te esperamos escépticos 2022.

Singular: 1 comentario en “¿Cómo despedir al 2021? La década que iniciamos peligrosamente.”

  1. Hola, Ana. Me ha encantado tu artículo. Bueno, de hecho, me gustan la mayoría de los tuyos. Solo quería comentar una pequeña cosa, una puntualización. A pesar de que este 2022 no se presenta nada halagüeño, y si debemos apoyarnos a través de redes sociales sin excluir a nadie, DESEO que se vean como canales de comunicación y no como MEDIO que sustituye la realidad factual. Te deseo lo mejor para este 2022! Besos.

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