En respuesta a Pedro Juan Cattana en relación con el post “AQUÍ ¿QUIÉN EDUCA?”

2 comentarios
Aquí ¿Quién educa?

COMENTARIO REALIZADO POR PEDRO J. CATTANA, lo reproduzco.

Pedro Juan Cattana .Colaborador destacado

A ver Ana, creo que el tema de educación no termina ni empieza con la frase «fracaso escolar», pienso que el tema es mucho más amplio, hay un cambio de paradigma. El cambio de paradigma en el ámbito educativo es un proceso que se está llevando a cabo en todo el mundo. Este cambio está impulsado por una serie de factores, entre los que se encuentran la revolución tecnológica, la globalización y los cambios demográficos.

El paradigma tradicional de la educación se basa en la transmisión de conocimientos del profesor al alumno. En este paradigma, el profesor es el experto que tiene el conocimiento y el alumno es el receptor pasivo de ese conocimiento.

El cambio de paradigma educativo propone un modelo centrado en el alumno. En este modelo, el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje. El profesor es un facilitador que ayuda al alumno a desarrollar sus habilidades y competencias.

Algunos de los principios clave del cambio de paradigma educativo son:

El aprendizaje es un proceso continuo: El aprendizaje no termina con la escuela. El aprendizaje es una actividad que se lleva a cabo a lo largo de toda la vida.

El aprendizaje es activo: El aprendizaje no es algo que se recibe pasivamente. El aprendizaje es un proceso activo en el que el alumno participa de forma activa.

El aprendizaje es relevante: El aprendizaje debe ser relevante para las necesidades y los intereses del alumno.

El aprendizaje es colaborativo: El aprendizaje es más eficaz cuando se lleva a cabo de forma colaborativa.

El cambio de paradigma educativo tiene un impacto en todos los aspectos del sistema educativo, desde los objetivos de la educación hasta los métodos de enseñanza y aprendizaje.

Algunos de los cambios concretos que se están produciendo en el ámbito educativo son:

El foco en el desarrollo de competencias: El sistema educativo está pasando de centrarse en la transmisión de conocimientos a centrarse en el desarrollo de competencias. Las competencias son las habilidades y capacidades que permiten a las personas desempeñarse eficazmente en diferentes contextos.

El uso de la tecnología: La tecnología está transformando la forma en que se enseña y se aprende. La tecnología puede utilizarse para crear entornos de aprendizaje más personalizados y atractivos.

La educación personalizada: La educación personalizada es un enfoque que se centra en las necesidades individuales de cada alumno. Este enfoque permite a los alumnos aprender a su propio ritmo y de acuerdo con sus intereses.

El cambio de paradigma educativo es un proceso complejo y desafiante. Sin embargo, es un proceso necesario para adaptar el sistema educativo a las necesidades del mundo cambiante en el que vivimos.»

Juan Pedro Cattana

El comentario que realizó en el post mencionado P.J.Cattana exigía una  respuesta más extensa de lo que es habitual. Así que, me comprometí a realizarla mediante un post ad hoc.

Procederé por parte citando breves párrafos de su comentario con los que discrepo o al menos exigen matices:

“El paradigma tradicional de la educación se basa en la transmisión de conocimientos del profesor al alumno. En este paradigma, el profesor es el experto que tiene el conocimiento y el alumno es el receptor pasivo de ese conocimiento.

El cambio de paradigma educativo propone un modelo centrado en el alumno. En este modelo, el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje. El profesor es un facilitador que ayuda al alumno a desarrollar sus habilidades y competencias.”

Hace años que se sostiene esta contraposición para denostar la educación denominada “Tradicional”. No creo que podamos englobar en un paquete único la que recibieron nuestros padres que la que recibimos nosotros o inclusive la que hemos practicado muchos durante años. Aunque aparentemente el modelo fuese el mismo, las prácticas y la forma de enseñar ha ido cambiando, de entrada, porque el concepto de autoridad lo ha hecho de manera sustancial. Si a nuestros padres los pegaba legítima y legalmente el profesor, eso forma parte del pasado. Ni a mí personalmente, ni por supuesto en los años que he estado inmersa en la enseñanza eso era admisible. El profesor había dejado de ser un “sabio intocable” a tener una relación mucho más próxima en la que se les denomina por su nombre -no profesor o profesora- y el tuteo es la forma de relación. Alguien que ha bajado del pedestal sagrado interactúa de una forma muy diferente con los alumnos y está sujeto al cuestionamiento de lo que dice en un momento determinado y puede animar al alumno a que busque una fuente fiable que sustente lo que él está objetando al profesor. El cambio en el concepto de autoridad supone, sin que nadie ni ningún sistema educativo, un cambio en la relación profesor/alumno.

Así el profesor reconoce errores y aplaza respuestas que debe consultar para que sean fiables. Eso es posible y lo hacen muchos compañeros, sin necesidad de decir que ha habido un cambio de sistema educativo.

Por otro lado, la idea de que el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje es rousseauniana y demagógica. Siempre lo ha sido, ya que, si éste no pone esfuerzo, “codos”, tiempo en el que intenta entender hasta interiorizar determinados conocimientos no se produce aprendizaje. Si por que sea “el protagonista” nos referimos a que él tiene interés y deseos de aprender, como un principio generalizado, se nos olvida que pueden querer aprender, pero no necesariamente lo que se enseña en la escuela. ¿Deben los alumnos determinar qué tiene que enseñar la escuela? Me parece obvio que no, porque sería como decir que ellos dicten las normas de convivencia en la casa y los padres se sometan -que a veces ya ocurre algo así-. El profesor no puede ser un facilitador que asesore a alumnos que apropiados de ordenadores y todo lo que dan de sí hoy, no disponen del mínimo de conocimientos para discernir cómo se entrecruzan determinadas informaciones, cómo se valida lo que se consulta en la red, etc. Enseñar a dividir y aprender a dividir, es un ejercicio mental sano que desarrolla la capacidad de abstracción y de habilidad y destreza mental de pensar en algo que no está presente como “cosa”. Seguro que por You Tube hay algún canal que lo explica, pero si nos ponemos así que desaparezca la escuela porque en esos términos casi todo se puede aprender. Lo que no se puede aprehender es el valor del conocimiento, el trato humano, el aprender a dejarse ayudar y ayudar a otros y el que sus aprendizajes más básicos como son leer, escribir y entender las matemáticas sean adquiridos por el esfuerzo del profesor y del alumno, porque hay cosas que de momento no nos dan las máquinas.

Las consecuencias de este supuesto nuevo paradigma es la proliferación del trabajo por proyectos en grupos colaborativos -vaya, el trabajo en grupo de toda la vida, pero transversal porque a partir de un tema central se abordan todas las materias-, cuyos resultados son, y esto hay que preguntárselo a los alumnos con algo de madurez, que, de cinco alumnos, dos hacen el trabajo con la carga y el sentimiento de injusticia que comporta, y tres se dedican a disimular. ¿Quién es el alumno que se “chiva” de esto? Pues como nos podemos imaginar nadie desea que lo traten de chivato y lo marginen, pero hay muchos alumnos que están hartos de trabajos en grupos, vídeos en clase, y los endiosados Power point que ni los conferenciantes en las universidades utilizan para lo que fue pensado. Sí, esos que nos dicen cómo hay que enseñar. Un ejemplo paradigmático es que cuando en cursos superiores los mayores de la ESO y el bachillerato se les da a elegir, los alumnos más avezados eligen hacer el trabajo individualmente, mientras que los que han transitado sin esfuerzo porque lo han hecho otros por ellos, eligen el “trabajo colaborativo”. Podría seguir desmenuzando los párrafos, pero me parece suficientemente claro y no se trata de escribir un libro más. Porque cualquiera que cojáis de Gregorio Luri, os clarificará lo que con más o menos habilidad estoy intentando transmitir aquí. Basándome en la propia experiencia y reconfortada después de que alguien que ha conseguido tener eco el mundo de la enseñanza coincidiera con el diagnóstico que algunos compañeros y yo misma hacíamos de la situación.

Seguimos: “El aprendizaje es un proceso continuo: El aprendizaje no termina con la escuela. El aprendizaje es una actividad que se lleva a cabo a lo largo de toda la vida.

El aprendizaje es activo: El aprendizaje no es algo que se recibe pasivamente. El aprendizaje es un proceso activo en el que el alumno participa de forma activa.”

En el primer párrafo nada que objetar, solo que esto es algo que ha provocado los cambios vertiginosos en la ciencia, la tecnología por imperativos económicos, no por el aprecio al saber.

En cuanto al segundo párrafo, solo precisar que esto es lo que he intentado explicar anteriormente, pero aquí se elude hablar de voluntad, esfuerzo y horas de estudio. Inevitable para interiorizar el conocimiento y que sea significativo para que este posteriormente pueda ser conectado con otros y modelado o sutituido.

“El aprendizaje es relevante: El aprendizaje debe ser relevante para las necesidades y los intereses del alumno”

Esta es otra de las falacias demagógicas. A ver, ¿qué le interesa a la mayoría de los niños de ocho años? Pues creo que adentrarse y emular cada vez más el mundo adulto como si quisieran saltarse etapas, escuchando la música de los jóvenes que no entienden, muchos obsesionados con el deporte ya sea fútbol o básquet. ¿De verdad que hay que hacer malabarismos para que los niños aprendan contenidos y gracias a ellos puedan ejercitar competencias, y que vayan asumiendo que en la vida no podemos hacer lo que nos apetece continuamente? Y no por cuestiones éticas, sino porque acabaremos siendo pasto de las aves de rapiña de nuestra sociedad hiper-competitiva. No podemos endulzar lo que implica existir. Deben ser introducidos progresivamente en el entorno en el que van a vivir de jóvenes y adultos, precisamente para capacitarlos y que no se hundan.

Lamento no disponer de tiempo para más. Creo no obstante que he respondido bastantes cuestiones con las que discrepaba del comentario P.J Cattana y espero que sienta tratada la cuestión con la dedicación que se merece. Dejo abiertos los comentarios para que podáis aportar vuestra perspectiva.

Plural: 2 comentarios en “En respuesta a Pedro Juan Cattana en relación con el post “AQUÍ ¿QUIÉN EDUCA?””

  1. La necesidad de reformular el sistema educativo es una preocupación compartida por muchos, y tu perspectiva sobre la necesidad de adaptarse a la tecnología y la inteligencia artificial es compartida por muchos expertos en educación y tecnología. Aquí hay algunas consideraciones:
    Adaptación a la tecnología e IA: La rápida evolución de la tecnología, incluida la inteligencia artificial, ha cambiado la forma en que vivimos y trabajamos. La educación debe adaptarse para preparar a las generaciones futuras para un mundo cada vez más digitalizado. La inclusión de habilidades tecnológicas, pensamiento crítico y resolución de problemas es crucial.
    Resistencia al cambio: Es común encontrarse con resistencia al cambio en cualquier sistema establecido, y la educación no es una excepción. Las instituciones educativas tradicionales pueden tener estructuras arraigadas y resistir la adopción de nuevas metodologías. Sin embargo, para abordar los desafíos actuales, es esencial superar estas resistencias y adoptar enfoques más flexibles y pragmáticos.
    Enfoque pragmático: La adaptación educativa debe ser pragmática y centrada en resultados. En lugar de aferrarse a métodos tradicionales por razones ideológicas, se necesita un enfoque basado en la efectividad y la preparación para el futuro. Esto implica la integración de nuevas tecnologías, enfoques pedagógicos innovadores y una mayor atención a las habilidades prácticas.
    Colaboración y participación: La reforma educativa efectiva no solo depende de los cambios en las políticas gubernamentales o en las instituciones educativas, sino también de la colaboración entre diversas partes interesadas, incluidos educadores, padres, estudiantes y profesionales de la industria. La participación activa de estas partes puede ayudar a diseñar un sistema educativo más relevante y efectivo.
    Desarrollo de habilidades del siglo XXI: La educación debe centrarse en el desarrollo de habilidades del siglo XXI, como el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación efectiva y la colaboración. Estas habilidades son fundamentales en un mundo donde la tecnología está en constante cambio y la capacidad de adaptación se vuelve esencial.
    En resumen, la adaptación del sistema educativo a la era digital y la integración de la inteligencia artificial son desafíos importantes que requieren un enfoque pragmático, colaboración y una mentalidad abierta hacia la innovación educativa.

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    1. Como discurso está bien, pero yo creí que querías diálogo. De hecho, tan enserio me lo tomés que te voy citando y comentando….tu escrito parece parte de un artículo que no habla para nada de mis matizaciones respecto del tuyo original. Gracias de todas formas.

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