Algún día tenía que ocurrir. Algún día el peso de las cosas debía imponerse a la ligereza que aparentaban. Tan solo era preciso el gesto de quien dirime lo importante de lo efímero, e interceda con decisión y contundencia para que se diluya la apariencia efímera. Solo son necesarias unas palabras, ciertamente era todo tan
Autor: Ana de Lacalle
La ciencia y la tecnología, como toda actividad relevante en esta sociedad, están sometida a la lógica capitalista, es decir se sostiene por la industria que la financia y la produce en vistas a unos rendimientos económicos. En ocasiones también los gobiernos apoyan la investigación científico-tecnológica por razones político-económicas. De esta manera los objetivos fijados
Paradójicamente, denominamos refugiado al expulsado de todo lugar.
Si la Justicia no puede equilibrar la situación de desigualdad producida –incluyendo aquellas en que hay agresor y víctima- no hay compensación y no cabe justicia alguna. Entonces solo resta la ley del talión o la aceptación de la injusticia eterna.
Ejercer de uno mismo, siendo más de uno, no es grato. Todos somos quien queremos y aquellos rastros que emergen contra la voluntad, y mostramos avergonzados. Existimos antagónicamente, siendo auténticos en cualquiera de las apariciones. Aunque lo genuino sea esa unidad que surge de la confluencia de ser contradictoriamente, un individuo maltrecho de la lucha
Atenazar cada gesto, cada mirada, cada intento en nuestro momento final, se me antojó lo más trascendental que nunca habría forjado. Pero se diluía tu manifiesta expresividad y no me era posible poseer nada. Tan solo me quedaban señales luminosas en el interior, sin forma ni contorno, eran sensaciones que no sabía cómo preservar de
Nadie debería escupir por boca de otro, ni por la boca de otro.
Para la mujer que camina certera de su dignidad como persona la vida puede resultar un paseo ingrato. Aquellos integrantes del sexo masculino que aún consideran un desafío o una amenaza que una mujer se sienta capacitada igual que ellos, intentaran ponerle trabas, ningunearla y menospreciarla para menoscabar esa seguridad que parece resguardarla. Y esto,
Hay quien necesita aferrarse a cosas para mantener vívidos momentos, recuerdos; como si al simbolizarlas en algo material se exteriorizara la presencia de lo que fue y no está más que como sombra lívida en nuestro interior. Una veneración excesiva de la cosa que puede derivar en un fetichismo vacío.
Acaso quien hable del dolor sea un ilustre leído que contrapone su sabiduría con alguien que cree haberlo dejado atrás, ya que quien padece el dolor no puede más que soportarlo.