Ubicados en lo que hemos denominado –junto con otros compañeros- la filosofía fragmentaria, se nos presentan formas diversas de escribir y desarrollar cuestiones claramente filosóficas. Ya no estamos sujetos al imperativo de exponer un todo racional, coherente y con una estructura prácticamente definitiva. Eso es cosa de una época en que las certezas se tuteaban
Autor: Ana de Lacalle
Aquellos que ya no están dejaron un rastro en nosotros, que como tal no puede ser acogido o rechazado a voluntad. Han hollado, de hecho, su sustancia en nuestros gestos y con ellos rememoramos su ausencia, que se torna presencia acaso dañina o no. Así, la muerte no finiquita a los individuos tan bruscamente como
Tardó quince años en apercibirse de la magia de las baldosas de su cuarto de baño. Entregado a ese estado casi catatónico de observación desinteresada vio fluir figuras sinuosas, de líneas suaves casi difuminadas que iban al ritmo de una danza silenciosa cediéndose el lugar y la existencia. Se sintió invadido por la ternura de
Las tradiciones, por muy arraigadas que parezcan, pueden tener también su fecha de caducidad. En un mundo regido por el capital más globalizado ahora que nunca, lo que acaba predominando en cualquier ámbito, y en el ocio también, son aquellas formas de festejar acontecimientos más atractivas y comerciales, donde si se puede involucrar a la
La contemplación del mar, aunque este aguarde justo al lado, no es siempre una quimera. En ocasiones, huimos de lo fantástico para palpar a tientas lo real. Y, con ese gesto de renuncia y coraje, pretendemos reconstruir desde el asfalto, duro y ennegrecido, esa vida que tiende a escapársenos a la orilla del mar, a
Los humanos por naturaleza tendemos a emparejarnos con personas del sexo opuesto, o tal vez con personas por las que sentimos afecto y deseo sexual sean del sexo que sean. Me limitaré no obstante al terreno de las parejas heterosexuales que es el que conozco y sobre el que creo que pueden hacerse con perspectiva
Tendemos a sentenciar y a enjuiciar la actividad ajena, sin pudor ni asomo de elegancia, prescindiendo de si lo hacemos en público o en privado y con posibilidad de argumentación. De esta forma la opinión puede sesgar injustamente un esfuerzo que queda decapitado en el sótano de los fracasos ocultos. Sea acertado o no el
Si la intimidad queda deslavazada ante la contemplación ajena, y ese ajeno que contempla no repara el empeño de desustanciar lo propio o el suicidio interior que en su presencia se produce, se hace cómplice del destrozo inexorable que acontece.
La socialdemocracia mediante el Estado del Bienestar logró encarnar la abstracción del Bien Común, que nunca alcanzaba a los más necesitados, en cada individuo desposeído invirtiendo la jerarquización del Estado en el reparto de la riqueza. Esa conversión tiene lugar en un contexto cultural que se denominó con el tiempo postmodernidad y cuyo principio, tras
Agazapada la mirada en el horizonte entre el cielo nuboso y el plomizo mar, diríase que toda ella, sin excepción posible, logra disiparse en el infinito, como si se hubiera reducido a su propio mirar. Tal experiencia de fusión casi simbiótica la proyecta en el espacio como un gas nebuloso o el rastro de un