La amistad también envejece con más o menos vigor al unísono de nuestras canas secas y nuestra tez ajada. Pero, así como lo corpóreo se deteriora tendiendo a su finalidad, la amistad no debería sufrir ese proceso con el tiempo, si como parecía era amistad. Antes, los años solidifican los lazos que, antaño quebradizos, ya
Autor: Ana de Lacalle
En la encrucijada en que crujen los caminos solo hay desencuentros lacerantemente agudos, que como diásporas de poros cutáneos se extienden por doquier. Languidecen los gestos, las miradas y se espesa el intento de recomponer lo habido y por haber. Quizás, sí valga la experiencia acumulada de indignaciones, no para reparar -que podría ser-, sino
Arrecia el otoño meteorológico y con él, ese semi-apagón mental que nos conduce a parajes desangelados de tonos ocres, plomizos y una carga pesada en las espaldas. Solo es el otoño, nos consolamos, el que anuncia el invierno, que ni te cuento. Ni osamos, aunque esté palpitando en un recodo del alma, plantearnos qué sucede
La lluvia intensa, persistente y tenaz parece reclamar su derecho a expresar una crisis desproporcionada, después de tanta contención. Y el mar, con sus oleajes y marejadas que arrastran pueblos, y los huracanes y las mismas entrañas de la tierra que quiebra todo en pedazos. El eco del Universo es un gemido que se torna
La locura no es más –ni menos- que una escisión permanente en el alma ingenua e inocente de quien aún no sabía en qué consistía vivir. Rasgada a jirones, sangrante, restan dos voces opuestas que se desdicen y alertan al individuo de lo que deviene. Así, la disociación es irreconciliable y vana la tensión del
¿Si yacemos sin propósito alguno en cualquier lugar y al iniciar el día caminamos como zombis, muertos vivientes sin alma, en qué diferimos del que ubicado y con fines inoculados ejecuta el mandato impuesto? La dicotomía es sucinta y diáfana: vivir muerto falto de sentido, o morir vivo careciendo de uno mismo y por tanto
A propósito del día mundial de la salud mental –que entiendo como un eufemismo porque no recuerdo su correlativo de la salud física- desearía hacer alguna reflexión sobre cuestiones que están en pleno debate y que van asumiéndose casi como verdades incuestionables. Me refiero a la patologización de la infelicidad como si todo estado de
Si no sabemos vivir, tan solo existir, consumiendo el tiempo hasta lo inevitable, ¿A quién rendiremos cuentas sino a nosotros mismos? Quizás a los que comprometimos por el camino como si lo nuestro fuera vida, cuando éramos ignorantes y por tanto inocentes, porque el engaño exige la voluntad y la conciencia de falseamiento. La sabiduría
La autoestima, el coraje y la decisión son claves en el proceso de actualización de lo que uno quiere ser –que en ocasiones se conforma también por lo que uno hace- El sofá como receptáculo de una apatía desconsolada no es el síntoma dela pereza sino de la convicción de la propia miseria e incapacidad.
Convertirse en una persona de éxito y prestigio implica ser un rapaz con el único criterio de decir sí a todo ofrecimiento por parte de los jefes, que implique un cierto reconocimiento y ascenso en la escala del poder. Estamos, pues, reflexionando sobre lo que no es políticamente correcto explicitar y que como mucho debe