Analizar la posibilidad de “algo” implica identificar la serie de condiciones que deben tener lugar para que ese “qué” se dé. Esta reflexión sobre la determinación de lo que hay o puede haber siempre se realiza a posteriori, siendo la determinación, a su vez, condición de posibilidad de la reflexión sobre cualesquiera determinación. Así, por
Autor: Ana de Lacalle
Pocas cosas son imprescindibles en la vida. Muchos lo dicen a priori, es de sabios, pocos a posteriori, es de auténticos humanos. “Algunos acceden antes a las palabras que a la vida” se lamentaba el poeta Daniel Izquierdo Clavero, quien ha vivido profundamente dirimiendo sobre lo fundamental y lo accesorio. Quizás, quien llena las palabras
Quien escribe lo hace por vocación, aunque esté tamizada de literatura, filosofía, periodismo (…) surge como algo propio que no puede ser doblegado. La vocación sería el llamamiento o la tendencia que sentimos hacia una determinada actividad porque concuerda con nuestras preferencias o intereses. De hecho, para un filósofo puede ser tan vocacional la educación
El poder es un gran bicho cínico inclinado a servir al más sinuoso de los rapaces. Los que lo ejercen se regodean al constatar su juego sibilino, el presentar como prioridades de interés general lo que serán delitos de provecho particular. Y deslindados los ejecutivos de la abstracción que es el poder, se desprenden del
Una sociedad laica que proviene de la caída del Dios omnisciente, omnipotente y omnipresente se sostiene buscando ídolos que sin trascender lo humano encarnen un ideal casi sagrado de este. Esos dioses de carne y hueso se trazan por su excelsa capacidad en alguna actividad socialmente muy valorada y, en consecuencia, por el poderío económico
Resulta paradójico que alguien que ha dedicado más de la mitad de su vida, con profunda vocación, a la docencia y a la educación le empalague redactar un artículo sobre el comienzo del nuevo curso escolar. Quizás sea la desidia provocada por la impotencia del discurso proferido con insistencia en muchas ocasiones, junto a otros
Embriagados del transcurrir en sí, nos envuelve una turbia nebulosa que nos impide adquirir conciencia del acontecer. Quedamos sometidos a la ignorancia sobre el deterioro, la degeneración y el envejecer propios hasta que un gesto quebrado desparrama los años violentamente en el cuerpo. Entonces, la conciencia de la propia finitud, de la proximidad de la
La naturaleza del lenguaje es de aquellas cuestiones por las que merodean la ciencia, el arte, la literatura, la filosofía; como cuatro alumnas avezadas que no están dispuestas a ceder su lugar ni merito a ninguna que no le pertenezca. Las apreciaciones de cada una no tienen por qué excluirse, pueden convivir e incluso enriquecerse.
Recordar acontecimientos pasados, traerlos de nuevo al corazón para resentirlos y darles vida emocional, durante breves instantes, permite ir asumiendo la propia historia, comprender las razones propias y ajenas, además de integrar aquellos retazos de vida como eslabones que forjaron lo que somos. Los recuerdos, sean fidedignos o no, constituyen fragmentos de nuestra vida emocional
Hace días me topé con la contraportada de un pequeño ensayo –del que ya tenía noticia- que despertó mi curiosidad y, por qué no reconocerlo, fascinación. El fragmento rezaba así “La depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno límite de personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional definen el panorama de