Etiquetas

A pesar de ser una fecha tan señalada hoy, once de septiembre, en la reciente historia del panorama internacional, no tengo fuerzas para evocar a más muertos, sean estos víctimas del terrorismo islámico radical o del terrorismo sutil occidental –que mucho más refinado y elegante no deja de ser atroz y eficaz-

Después de todo ¡desconozco tantas fechas delirantes en la historia! que compensaré las no mencionadas por ignorancia, con ésta que intento eludir por cansancio; porque me va pesando cada vez más la muerte salvaje y descarnada de inocentes.

No, por ello, hablaré de la Diada Nacional de Catalunya; sigue no habiendo lugar para los “ismos”, más cuando se observa como derivan en fanatismos que fracturan, excluyen y cumplen como idiotas los alarmantes presagios de la derecha estatal y opositora.

Así, otro año más,  no es tiempo para enervados.

Junto a una exhalación profunda, veo deslizarse la estampa de quien palpa cada trozo de vida con sentido, que es capaz de vislumbrarla, háyala o no; y prefiero retener esos instantes de “alguien”, sabiendo que no todos estamos destinados al vacío. Y despejar la mente del auténtico horror, que nunca ha sido la nada.