Bajo un sauce llorón una placa que rece: “sostuvo la vida para no cercenar otras vidas”
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Hay cloacas en las ciudades no habitadas por ratas, sino por mamíferos humanos despedazados.
La melancolía es el poso eterno de una pérdida irreparable.
Si decimos que el mundo es tan solo un “devaneo óntico” ¿cómo indagar sobre una realidad que puede desbordarnos?
Pinocho era un muñeco de madera que quería ser un niño de verdad, hay niños que querrían ser de madera.
Todos nos sentimos huérfanos, prematuramente o tarde. Y este desgarre de no poseer el cordón primigenio que nos sustentaba ubica la existencia en los parámetros que le son propios.
Es un privilegio poder leer, desmenuzando lo reseguido. Un lujo el hábito de practicarlo con el mínimo esfuerzo. De arrogantes vanagloriarse, de desagradecidos desperdiciarlo.
Discurrir en qué consiste actuar virtuosamente, en un contexto determinado, es ya una cuestión diferente de si debemos ser virtuosos o no, y de qué es una virtud.
La pasión no es nunca compasión, ésta puede exigir gestos desapasionados.
Todo puede ser reducido a su opuesto, sin esa posibilidad no hay nada.