A menudo reconocemos que la existencia parece estar “llena” si el sujeto tiene esperanza. Esta acostumbramos a referirla de forma etérea, posibilitando que pueda contener diversos sentidos, o bien por la dificultad también de concretar: ¿ qué espera el que espera? Esa tonalidad verdosa que asociamos a la esperanza puede adoptar la forma del reino
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Alguna vez pensé en retirarme a un viejo Monasterio. No para aislarme yo, sino para aislar a los otros de mí, que bastante trasiego llevan consigo mismos. Pero me apercibí de que era en vano, me escribían anhelando respuesta, me venían a visitar, convencidos de que la vida espiritual, que se suponía llevaba, me había
¡Tanta vida se nos derrama bordeando el alma! Y acongojados solo nos queda un llanto indiscriminado que brota y rebrota sin límite. ¡Tanto sentir sin un sentido diáfano! ¿Cómo no lagrimear ante la posible pérdida de una vida repleta de nada? Extraviada si no logramos atisbar un horizonte. Mermada de valor si su fin no
La vida es como una gran mansión distribuida en múltiples salas, a las que hay que añadir recodos insospechados, y a las que no podemos atender simultáneamente. Vamos transitando de una a otra estancia con el pesar de que el grado de decepción y decaimiento aumentan por el camino y el tiempo. Esta percepción, que
Hay quien asegura que el límite relevante con el que nos topamos los humanos es la muerte. Esta barrera infranqueable nos lleva a la búsqueda, siempre insatisfecha, de un sentido que nos permita vivir la vida, y no dejar pasar la vida. La doble actitud vital, que se deriva de la ausencia o no de
Analizar la posibilidad de “algo” implica identificar la serie de condiciones que deben tener lugar para que ese “qué” se dé. Esta reflexión sobre la determinación de lo que hay o puede haber siempre se realiza a posteriori, siendo la determinación, a su vez, condición de posibilidad de la reflexión sobre cualesquiera determinación. Así, por
Pocas cosas son imprescindibles en la vida. Muchos lo dicen a priori, es de sabios, pocos a posteriori, es de auténticos humanos. “Algunos acceden antes a las palabras que a la vida” se lamentaba el poeta Daniel Izquierdo Clavero, quien ha vivido profundamente dirimiendo sobre lo fundamental y lo accesorio. Quizás, quien llena las palabras
Embriagados del transcurrir en sí, nos envuelve una turbia nebulosa que nos impide adquirir conciencia del acontecer. Quedamos sometidos a la ignorancia sobre el deterioro, la degeneración y el envejecer propios hasta que un gesto quebrado desparrama los años violentamente en el cuerpo. Entonces, la conciencia de la propia finitud, de la proximidad de la