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1000Cuando alguien benevolente te plantea formular 100 PREGUNTAS FILOSÓFICAS, para satisfacer a las mentes inquietas, Ed.Cossetània.Edicions. Valls, febrero de 2017 debes estar agradecido porque te está proponiendo escribir un libro divulgativo dentro de una serie titulada “de cien en cien” que ya ha versado sobre otras materias. Desdeñar la oferta sería seguir enjaulando la filosofía en un pedestal académico que solo a la que solo los expertos pueden acceder. Mal planteamiento, si tenemos en cuenta que muchas personas disfrutan del arte de la música, sin ser necesariamente músicos ilustres a nivel internacional. O bien, aficionados a las matemáticas o a la física que alcanzan conocimientos por encima de la media gracias a planteamientos más divulgativos de las mismas. Así que en el caso de la filosofía deberíamos reconocer que hay momentos en que lo prioritario es servir de estimulante a aquellas personas que por inquietas necesitan textos que les hagan el recorrido más liviano.

Esto no implica que el autor que tropieza con la propuesta no se halle en un brete. Y esto porque preguntas fundamentales no haya acaso tantas, y eso ha exigido de la pericia de Oriol para ir desgranando de la manera más simplificada y próxima al lector cuestiones con aires, a veces hasta cotidianos, que puedan evidenciar que la filosofía está enraizada en la vida.

Pero cierto es que a base de tanto desmenuzar lo relevante, reste un sesgo de cuestiones de rango y trascendencia distinta, antelas que Quintana adopta distinta actitud: las más complejas las clarifica atendiendo a lo que sobre ellas se ha pensado, y las aparentemente más simples las resuelve en ocasiones con generalizaciones cuestionables. Como en la pregunta nº19: Qué da más miedo: ¿La muerte o el sufrimiento? Concluye que estamos dispuestos a sufrir muriendo si de alguna manera podemos salir vivos. Entiendo que no es relevante a qué estemos dispuestos porque eso no va a importar llegada la hora final. Más nos valdría aceptar ese momento como parte de la vida y proveernos de lo que pueda hacérnoslo más benigno. El sufrimiento no pondrá, ni restará nada a lo que sea que ocurra o no ocurra después.

Sin embargo, y lo tomo como un ejemplo excepcional al igual que el anterior, para mostrar que el texto es prolífero en reflexiones y sugerente, echo de menos un punto de coraje al abordar la cuestión nº49: Y tú, ¿por qué no te suicidas? Como bien, cita Quintana a Camus, juzgar si la vida vale la pena o no ser vivida, es la pregunta fundamental de la filosofía. Y, añadía Nietzsche -en palabras aun de Camus- un filósofo para ser estimable ha de predicar con el ejemplo, y –añado yo- debemos ser capaces, en un contexto en que los suicidios son la primera causa de muerte no natural –doblando a los accidentes de tráfico- de dar cuenta de esta respuesta, cada uno desde los resortes que le hayan llevado a decidir vivir, o desde la incertidumbre de no tener respuesta. Contribuiríamos a vencer el tabú del suicidio.

Después de haber desentrañado alguna cuestión mejorable, porque como dijo Ramón Alcoberro en la presentación, somos perfectibles, me permito recomendar con entusiasmo el libro sobre todo a aquellos que interesados por la filosofía no acabáis de encontrar un texto que os ayude a conectar. Reconozco a Oriol en esa tarea un gran maestro. Mis felicitaciones.