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Entre tanto que no puedo contemplar porque no me hallo ahí, imagino estancias oníricas en las que siento, con cada órgano, el estímulo pertinente, y ese conjunto falaz, pero que extasía, me traslada al ámbito en que se torna lúcido lo ignoto.

Tal algarabía empírico-espiritual me eleva ingrávida por lugares sin espacio, áridos de aprehender y definitivamente fundiéndose en un todo inefable. Impedida estoy, en consecuencia, para hallar palabras ajustadas, mas, sí cabe decir que, intuyo un esplendor tan indecible que me temo no sea más que una ficción lenitiva.