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El inicio del nuevo curso, para los que ya no estamos implicados como profesores, conlleva una oscilación antagónica del sosiego a la añoranza. Una tranquilidad de ánimo que permite ojear el panorama desde el exterior con la ventaja de conocerlo desde sus entrañas. Una nostalgia que brota de la ausencia del calor de esas vidas que, con dosis de ingenuidad, se preguntan por el sentido y la verdad, de la verdad.

Aunque, cabe reconocer que, el espíritu se regodea se su privilegio de ausente cuando el titular con el que los medios de comunicación encabezan el curso a estrenar reza: ¿Cómo explicar a los niños un hecho como los atentados terroristas? Y asegura que la Generalitat ha dotado de material didáctico a las escuelas para afrontar tal cometido.

Repaso perpleja los acontecimientos. Constato que tal suceso tuvo lugar hace casi un mes, exactamente el 17 de agosto. Los niños y adolescentes se encontraban de vacaciones con sus familias. El departamento de enseñanza de la Generalitat ¿está presuponiendo que durante este periodo los niños y adolescentes no han sido atendidos por sus familias al respecto? ¿Está afirmando que las escuelas deben empezar monográficamente tratando una cuestión que ya ha sido, de la forma que sea, abordada por las familias? Una de dos: o el Departamento presupone que las familias no se ocupan para nada de educar a sus hijos, o está usurpando de forma premeditada y con alevosía –y sistemáticamente- espacios educativos que son en primera instancia responsabilidad familiar. Como exprofesora y como madre niego la necesidad de que la escuela sustituya su planificación prevista para trabajar con los alumnos algo que los padres –la mayoría- ya han hablado, dialogado y reflexionado con sus hijos puesto que estaban con ellos cuando sucedieron los terribles acontecimientos y se mantuvieron a su lado un mes más. ¡Por favor! Habrá familias que dimitan dela educación de sus hijos cierto, pero el ninguneo sistemático que se hace de estas por parte delas autoridades educativas raya el límite. ¿Cómo posible que se considere maduro a un pueblo para decidir su futuro político si no se lo considera capaz de educar a sus hijos? Percibo cierta voluntad de dogmatizar sobre todo lo que acontece en este país y me parece que eso en democracia sobra porque atenta contra derechos fundamentales.

Por supuesto que a lo largo del curso los atentados saldrán en diálogos de clase y los profesores deberán intervenir vigilando que se respeten los derechos de todos los alumnos y los derechos humanos. Pero no dictando un relato monocolor sobre “la verdad” delos atentados señores del Departamento de “Educación”. Extraño es que se les haya ocurrido arrinconar más la filosofía en favor de la historia, porque viendo sus actuaciones –y coincidiendo con la fecha de aprobación de la ley del referéndum- sospecho que más doctrina y menos criterio de decisión.

En fin. Feliz curso para todas las mujeres y hombres de buena fe, y por supuesto para todos los alumnos/as!!!!!