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La espiral de amenazas de guerra verbales y fácticas, mediante el lanzamiento de proyectiles o misiles –ciertamente mi ignorancia en este terreno la llevo con orgullo- lanzadas a países determinados, pero considerando las alianzas Internacionales, a la comunidad mundial  es un acontecimiento sin precedentes desde la segunda guerra mundial. Cuando parecía que este tipo de escalada se tornaba inverosímil -algún tímido amago había realizado la Rusia de Putin de romper el equilibrio- y que la nueva forma de confrontación era el terrorismo, nos vemos zarandeados por la mente caprichosa de un dictador narcisista cuyo afán de enaltecimiento no tiene límites. Este perfil que podemos describir someramente lo convierte en líder muy peligroso que se sitúa más en el delirio continuo que en los límites de una realidad que todo gobernante debe observar para velar por los ciudadanos de su país, en primer lugar, y por la paz del mundo.

Desgraciadamente Kim Jong-un no está capacitado mentalmente –y esto es serio- para asumir la responsabilidad de jefe del estado de un país. Su obsesión por el desarrollo del armamento nuclear recrea una proyección infantil de estar jugando a la guerra de las galaxias, que a una conciencia clara y nítida de quien dirige un estado.

Para mayor desvelo, si cabe, el azar ha querido que junto a este despropósito norcoreano se una el norteamericano Trump. Este infunde una incertidumbre que podría entrar en competencia con la de su homólogo. Sus palabras no son garantía de sus acciones, ni para bien ni para mal. La confusión sobre lo que ciertamente piensa y va a hacer como presidente en cualquier cuestión es siempre absoluta. Es volátil, según los intereses o las presiones económicas que reciba. Hallándose afectado el orgullo americano prever sus reacciones, dada su personalidad, es una misión imposible.

Además hay que añadir a aquellos países como Japón y China que se están viendo directamente afectado por la prepotencia norcoreana y amenazada con sus pruebas de lanzamientos de misiles.

En conclusión, mucho se habló de la tercera guerra mundial en el conflicto que se lidia aún en territorio de Siria e Irak contra el Estado Islámico. Personalmente, percibo un riesgo mayor en estos momentos, teniendo en cuenta que Kim Jong-un se crece ante las medidas de presión y parece enfurecerse más, que en el puzle del oriente medio-por el momento-

Sabiendo que el papel de la ONU es de borrador, la acuciante cuestión es ¿en manos de quién estamos?