Etiquetas

, , , ,

Ha habido literatos –y grandes mujeres entre ellos- que no parecen haberse concedido el tiempo de rigor para desenvainar el arma suicida. Se nos ha quedado escasa y casi huérfana una parte de su obra a la que difícilmente podremos acceder desde la comprensión intelectual.  Acaso lo que sus letras dejaban como testamento ignorado tenían una solemnidad que no detectamos. Tras los acontecimientos del final  de muchas de esas vidas, entre los que se han descubierto grandes filósofos, novelistas y poetas, solo cabe pensar que la pasión por las letras no es nunca una elección, sino como más de uno ha sugerido una forma de vida.