Etiquetas

, ,

No desfallezcas, ahora que verdean hasta las aceras de asfalto, porque esa fuerza vital que preside tus gestos permanece en ti, aun  cuando se te antoje desgastada. Solo hay que observar el resplandor tímido del rostro que te espejea para apercibirse de las ganas que centellean.

No desfallezcas, crece y empodérate de tu querer.