Buenos Aires

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Volaste –y nunca mejor dicho- a Buenos Aires, aunque topaste con aires difíciles, muchos conglomerados burocráticos absurdos, otros relativos a las diferencias culturales, académicas…pero también personas acogedoras que facilitaron tu integración en aquel entorno ajeno. Al cabo del tiempo, te sientes allí convulsionado por el contacto con una forma apasionada de concebir la vida, unos parajes inigualables y una cierta añoranza, quizás, que anticipa tu regreso.

Sea como fuere, algo en ti se ha transformado, de eso tengo relativa certeza, y de que haber volado no es algo que pueda obviarse porque se han fortalecido tus alas internas y necesitarás hallar la manera de desplegarlas y dejarlas revolotear cuando te encuentres, de nuevo, en tu lugar de partida, que nunca será el mismo, porque ahora es tu explanada de vuelta. Un espacio que debe permitirte tu marcha “interna” hacia nuevos horizontes de liberación.

Existen diversas posibilidades de abandonar el nido, pero la que tú elegiste fue la de una radicalidad que impida que nadie te regrese. Ese es, ahora, tu nuevo reto: dar con ese gesto emancipador que iniciaste y que ya no puedes olvidar.

Bien seguro que descubrirás la fórmula para estar, siendo distinto y abriendo brechas que no puedan nunca más zanjar tu vuelo.

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