Valérie Valère, vida de una escritora con anorexia y depresión.

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“(…) Como otras ideas estéticas y filosóficas aparentemente despojadas de toda forma de iniquidad, las alianzas entre la belleza y el mal son notables (…)”

Estas palabras fueron pronunciadas por Valérie Valère, en su última tarde con Paul –no he conseguido descifrar a quién se refiere- de la que se hace eco el escritor Jesús Ferrero.[1] Para los que no estemos familiarizados con esta joven escritora francesa, que publicó su primer libro a los quince años, traducido al español, en sus últimas ediciones como  “Diario de una anoréxica”, y que constituyó un best-seller al ser traducido a diez idiomas, cabe ubicarla en un contexto familiar hostil, donde ella aseguró a ver recibido maltrato psicológico por parte de su madre, e indiferencia por parte de su padre. Su único apoyo, relativo, pero en cualquier caso víctima de las mismas desatenciones y daños, fue su hermano Eric.

Sintió siempre la pasión por escribir, casi como forma de terapia, recluida en su interioridad, sufriendo tal vez esa falta de afecto básico que recaló en dificultades de sociabilidad. Mascando una soledad buscada, por incomprendida. Fue internada en un centro psiquiátrico a los trece años por anorexia mental y parece que esa desagradable experiencia generó la necesidad de escribir su primer libro, pero ni mucho menos el último.

En este breve contexto, obviamente algo desgajado, hay que releer su reflexión sobre la vinculación entre la belleza y el mal. Aunque hay que asegura que su anorexia se produjo casi por casualidad, dejando de comer en unos días de estancia en casa de una amiga, resulta creo paradigmático que la frase que he extraído del breve artículo de Ferrero, la pronunciara en un diálogo durante un atardecer en compañía de Paul (¿), dos días antes de suicidarse.

Esta circunstancia me lleva a inferir que su falta de coincidencia con lo que ella consideraba el patrón de belleza occidental desde los griegos: blanca, rubia y ojos azules, no hizo más que ahondar en el desprecio profundo que había sentido y que interiorizó, lo cual pudo provocar el inicio de su anorexia y sus depresiones. No afirmo que ese ideal de belleza fuese la única causa, pero sí que encontró en el interior de Valérie un caldo de cultivo excelente para su desarrollo. Vuelve a mostrarse como probable que las causas de este trastorno alimentario no son exclusivamente endógenas, sino que existen factores exógenos que ejercen una presión desproporcionada que en determinados perfiles pueden provocar estos trastornos mentales.

Valérie luchó en la más oscura soledad contra sus heridas. Ese tipo de jirones internos que se resisten a ser subsanados por la intensidad del dolor y las marcas indelebles que cuestionan esa resiliencia que vuelve a estar tan en boga. Fue tal vez testigo de que hay brechas incurables, y aún más si nunca encuentras los resortes humanos que puedan ponderar tu autoestima.

Así, la belleza –entendida como ese patrón impuesto al que ella hace referencia- aunque despojada de iniquidad, es tras esa ficticia apariencia una aliada del mal, porque excluye, margina, menosprecia y menoscaba el valor como humanos que tienen aquellos que no se ciñen al patrón. Una idea, que constituye un ideal, deviene siempre una expulsión de lo deseable y preciado dentro de una sociedad. Si, a esto, se añade una historia personal dura, las consecuencias pueden ser imprevisibles. La autolisis voluntaria, y no accidental como intenta presentarse a menudo para mitigar el problema social del suicidio, o una existencia devastadora que arrasa con la vida, que puede constituir una forma liviana de autoliquidación.

Otras obras de esta autora, que murió a los veinte años son, para los que estéis interesados:[2]

  • Malika o un día cualquiera: su segunda novela (1979).
  • Obsesión blanca: su último libro publicado en vida (1981).

Después de su muerte se encontraron muchos manuscritos suyos que se fueron publicando en los años subsiguientes:

  • Deja caer la lluvia bajo tus lágrimas (1987)
  • Vera, Magnífica Love y páginas diversas (1992)
  • -Leonor (1992)
  • La estación de los desesperados o los colores de la muerte (1998)

A parte hay también varios libros o manuscritos importantes suyos que nunca han sido publicados, entre ellos:

  • Aurel, ensayo inconcluso 1977
  • Pasarela de sueños, abril-julio1978
  • Autobiografía, 1979
  • Pierre Torans, 1979

Y existe también un libro que no está claro si pertenece a Valérie Valère o a otra persona que usaba el mismo seudónimo:

  • En mi propio umbral

Por último existe también una biografía de Valérie Valère escrita por Isabelle Clerc unos años después de su muerte.

[1] Jesús Ferrero en CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA, Nº262. Encuentros inolvidables. La maldición de la belleza 8último atardecer con Valérie Valère)
[2] http://www.lascartasdelavida.com/valerie_valere/libros.php

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