¡¿Eutanasia o Violencia de género?!

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¿Puede confundirse un caso de eutanasia con uno de violencia de género? Seguramente quienes han padecido en sus carnes ese tipo de violencia deben sentir escalofríos, menosprecio de su experiencia y casi un insulto a su dignidad. Pero parece que la capacidad de discernimiento de los jueces en este país no pasa por su momento más brillante.

El caso de Ángel que asistió al suicidio  de su mujer “dejándole sus manos”, como él mismo declaraba en el vídeo que filmó y reafirmó posteriormente, debido a que la esclerosis múltiple que padecía ella desde hacía unos treinta años la incapacitaba para llevar a cabo su autolisis sin el apoyo de alguien, reabrió con fuerza el debate sobre la eutanasia. Desconozco, porque mediáticamente se ignoró, la asistencia socio-sanitaria de que disponía la pareja, factor que ante la acusación de violencia de género que ha decretado sorpresivamente el juzgado se me antoja absolutamente relevante para indagar si había violencia o mucho amor, así como la autopsia de la fallecida que podría presentar señales de maltrato físico, en el caso de que el giro de la  fiscalía tuviese algún sentido. Tampoco nadie se ha preguntado, al menos en los medios, por el estado y la vida que ese hombre que, hoy se ve sentado en el banquillo de los acusados, ha llevado durante todos los años de enfermedad de su mujer –que parecen haber sido prácticamente la totalidad de la relación que mantenían- Ni se han recabado testimonios fidedignos de la expresa voluntad de morir de la fallecida que, probablemente, no solo manifestó en reiteradas ocasiones a su marido, según declara este, sino que debió compartir con alguien más de los que los rodeaban, si es que no se hallaban en la más absoluta soledad, como es el caso de muchas personas mayores en nuestra sociedad.

Me acude a la mente la película de Haneke, “Amor” (https://g.co/kgs/F9xHkh) que debería llevarnos a una reflexión presidida por el sentido común y la más honda de las sensibilidades que aborda de forma magistral el trasfondo de lo que aquí planteamos.

Sea como sea, se me antoja de una finura rocambolesca decidir que un aparente caso de eutanasia pueda constituir, en última instancia, un caso de violencia de género. En realidad porque quienes por padecimiento propio irrumpen violentamente en la vida de sus parejas y de sus hijos-no los olvidemos nunca- no actúa con la astucia premeditada de sostener durante treinta años la vida de una persona aquejada de una enfermedad tan cruel como es la esclerosis múltiple para acabar asesinándola haciéndolo pasar por una eutanasia. Quizás el juez en cuestión desconoce el patrón de quienes ejercen ese tipo de violencia sobre su familia y del estado de pánico y terror al que los somete, que si la pareja estaba asistida social y sanitariamente alguien tenía la responsabilidad de haber detectado.

Si hace unos días muchos firmábamos por la absolución de Ángel, en este momento propio de un relato kafkiano, soy incapaz de qué debemos exigir como ciudadanos: ¿Qué no se le acuse de violencia de género? ¿Qué se le acuse por tanto de contribuir al suicidio de su mujer, penado en nuestro país? O tal vez ¿que el sistema judicial sea interpretado y aplicado por personas con un mínimo de sentido común que sepan leer los contextos para aplicar las leyes que se correspondan?

Ciertamente, no solo nos hallamos en un mundo que apuesta por la sustitución del hombre por el ciborg, sino que parecemos en muchas ocasiones robots incapaces de desviarnos de lo supuestamente preestablecido, aplicando los mandatos legales como autómatas sin cerebro, ni sensibilidad humana en consecuencia.

Plural: 5 comentarios en “¡¿Eutanasia o Violencia de género?!”

  1. Acusarlo de violencia de género es una broma de mal gusto. Y, como expresa Vd. convenientemente, lo que deben de haber sentido las auténticas víctimas de violencia de género al enterarse de esa decisión es un cóctel de menosprecio, insulto y escalofríos.
    Saludos

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  2. Es una vergüenza que lo acusen de violencia de género. Ese hombre dedicó 30 años de su vida a cuidar de su mujer y, finalmente, le acercó un vaso con un veneno que ella tomó por decisión propia. No la forzó en ningún momento. A veces, la justicia es más ciega que un topo. Buena entrada. Un saludo.

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