8 de marzo: ¿manifestación o demagogía?

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Ayer, la tristeza se desparramaba desbordando los límites. Esos que se han traspasado cuando los partidos políticos que se suponen representan al pueblo en el ejercicio del poder -según los resultados de las urnas- desfilaban, como si fueran uno más, junto a muchas mujeres y hombres anónimos en la manifestación que se celebraba por la igualdad de derechos y oportunidades de las primeras.

Cuando los poderes fácticos institucionalizan una manifestación algo no funciona bien. Porque, como en alguna otra ocasión ha sucedido, no podía parar de preguntarme ¿A quién reclaman estos nada? Y como la respuesta evidenciaba el absurdo del espíritu de cualquier manifestación, me apercibía de que si todos nos manifestamos, sin que haya nadie en la otra orilla que pueda concedernos las demandas, estamos ninguneando y neutralizando el auténtico valor de una manifestación popular, porque es un gesto que eleva la impotencia al máximo: estamos todos de acuerdo y no expresamos más que una voz que clama en el desierto, porque nadie hay que escuche nuestras reivindicaciones y pueda ceder o negociar.

Una estrategia muy postmoderna de diluir protestas populares: se convierten casi en un gesto obligado, presuponiendo que todo el mundo piensa así, y en consecuencia lo único que hacemos es quejarnos como infantes insatisfechos que vuelven después a su cotidianidad. ¡Tan manipulada queda la protesta que hasta “los padres” salen a manifestarse con sus hijos por esos caprichos en forma de golosinas, como si nos fuesen los padres mismo quienes pueden concederlas. En la cuestión que nos ocupa, obviamente los padres son los que ostenta de facto el poder o tienen acceso a él, los niños el populacho ignorante que no sé a quién cree que le está exigiendo nada.

La pena aumenta con cada paso de la marcha porque hay mucho que reclamar y que hacer: tomarse en serio la cuestión de la seguridad de las mujeres respecto de las violaciones y agresiones sexuales, dar oportunidades prescindiendo del sexo y en función de las aptitudes de las personas en relación a las tareas a desempeñar -soy contraria a lo artificioso de una paridad absurda- a igual puesto de trabajo igual salario, desfemenizar ocupaciones que siguen vinculadas a los roles tradicionales en los que la mujer se ocupa del hogar y todo lo relacionado con eso y el hombre es quien en definitiva debe ganar dinero para mantener a la familia,. Podría continuar, pero estoy segura de que hay quienes harían una lista más exhaustiva para la lucha por la igualdad real de la mujer en las sociedades occidentales. Creo que la labor o la forma de plantear esta cuestión debe ser pensada en el contexto de cada cultura y desde ella. Dejemos de irrumpir los occidentales con la arrogancia de que somos el modelo para seguir. Hay muchas mujeres que sufren en otros países mucho, pero debe ser apoyándolas a ellas y siguiendo las directrices que ellas marquen la mejor forma de ayudarlas, en cosmovisiones que nos son ajenas y en las que solo podemos desembarcar como lo hizo Cristóbal Colon en América.

La cuestión inicial y que me causaba pena, desánimo y la impresión de que hemos fracasado era: si los políticos se manifiestan con los ciudadanos que luchan por la igualdad, mi pregunta ¿quién está legalmente obligado a actuar? ¿El que se pasea el ocho de marzo y se mira después al espejo diciéndose a sí mismo ¡qué bien lo he hecho!?

Seamos claros y dejémonos de manipulaciones demagógicas: quien tiene el cometido urgente de regular el mercado de trabajo para que haya sueldos igual de dignos para hombres y mujeres es el gobierno con el apoyo del parlamento, quien puede ser creativo buscando medidas no discriminatorias para luchar contra la violencia de género y la violencia familiar -que no sean tal vez exactamente lo mismo- es el gobierno con el apoyo del parlamento; quien está ejerciendo el poder para combatir la marginalidad y la pobreza de todos, teniendo en cuanto que afecta más a niños y a mujeres -¿casualidad?- es el gobierno, vuelvo a reiterar con el apoyo del parlamento,…

¿Me pueden decir qué hacían ayer los representantes políticos manifestándose? ¿nos tomas por idiotas?

Basta ya de diluir protestas sumándose a ellas como “uno más” cuando todos sabemos que no es así. Basta ya de boicotear protestas. Cuando el movimiento de los indignados cometió el error de entrar en el juego democrático político se diluyó. Restó acallado ¿Quién demanda ahora derechos tan básicos como pan, techo y trabajo? Evidentemente nadie, porque toda discrepancia queda absorbida por el poder como tal, haciéndonos creer que no será víctima de la corrupción y de la domesticación. Esa fue la primera revolución con tintes sociales desde hacía lustros, y no sé si estamos a tiempo ya de trascender los intereses corporativistas, siempre parciales, para exigir conjuntamente a este montaje sistémico del que vive una minoría, que los derechos sociales y económicos reconocidos en la constitución sean vinculantes y efectivos. No queremos familias en la miseria más deshumanizante, y hay muchas; sí en España, ese supuesto estado que intenta hacer creer a no se quién que somos alguien e importamos a alguien en las estrategias políticas internacionales, al margen de ser un muro de contención y absorción de esas migraciones que vienen a cobrarse la deuda histórica que Europa contrajo con ellos.

Acabando, porque una reflexión de este tipo puede tender a infinito,…no permitamos que se institucionalicen protestas que son de los ciudadanos por parte de los que tienen el cometido y la obligación de gobernar y de atender a las demandas de los no implicados directa ni profesionalmente en la política, porque si días como el ocho de marzo se convierten en una efeméride, hemos fracasado como ingenuas, inocentes, crédulas y acaso algo necias: cuando algo no funciona de manera justa, el pueblo reclama y se manifiesta, el poder político se calla, escucha e intenta actuar atendiendo al mandato democrático que cumple.

Creo que queda claro,….

Plural: 8 comentarios en “8 de marzo: ¿manifestación o demagogía?”

  1. Te has percatado de eso que se denomina “manipulación de masas”. Cuando el gobierno, las empresas, ¡la banca!, las instituciones, los sindicatos, los medios de comunicación y los demagogos se suman a un movimiento, esto significa que ese movimiento está integrado. Está integrado exactamente igual que los sindicatos y los partidos socialistas están integrados en el sistema capitalista de la explotación. Algún interés tendrán en ello. Por lo que dices, ahora todos en su totalidad son feministas, ¿dónde está el enemigo? Pues eso, ¿recuerdas lo que decía Marcuse, aquello de la sociedad sin oposición?
    Cuando cayó el bloque del este, se decía por allí que el comunismo murió de éxito. Parece que el feminismo morirá de lo mismo. No hay mayor esclavitud que la que no es consciente de sí misma. Se han legislado los derechos de las mujeres, se las ha integrado en el sistema de la dominación, pues nada, a repetir la misma máxima que decían en la Escuela de Francfort: “nadie es libre en una sociedad que no es libre”, o aquella de que “no es posible la vida justa en la vida falsa”. Excelente artículo.

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