ESCASEZ Y ABUNDANCIA: Epicuro y Schopenhauer.

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La escasez, siendo siempre carencia de un algo necesario, es fuente de dolor. Esta falta puede ser material o de lo que nutre nuestra psique para su estabilidad. Cierto es que no puede ser establecido un principio general sobre qué tipo de carencia es más demoledora, ya que la escasez presenta grados o intensidades y aquí lo cuantitativo es relevante.

No disponer de lo que materialmente es necesario para subsistir desplaza cualquier tipo de dolor que no esté inmediatamente relacionado con esa penuria. Mas las carencias materiales pueden no afectar a la subsistencia sino al bienestar o, en otros términos, a cuanto la sociedad de consumo nos ha inoculado como imprescindible sin serlo, de facto. No obstante, hay que considerar que artefactos que de por sí no serían básicos, en una sociedad que funciona en base a un alto desarrollo tecnológico pueden convertirse en casi esenciales para poder integrarse en el entorno social; por ejemplo, un móvil, conexión a internet para realizar trámites tan básicos como los sanitarios, …De este modo, lo mínimo para sobrevivir adaptado a una sociedad que pivota alrededor del consumo es cuantitativamente mayor que hace cincuenta años. Para sufragar los gastos que implica disponer de bienes materiales mínimos para ir tirando, serequiere de unos ingresos que un solo individuo, en la mayoría de los casos, no tiene hoy en día, lo cual trae consigo una serie de consecuencias: los jóvenes se emancipan tardíamente, suelen hacerlo en pareja o compartiendo pisos; las familias, aun contando con dos sueldos, deben limitar el número de hijos para poder subsistir; la alimentación sana no es una prioridad si eso supone un mayor gasto ya que hay que poder hacer frente a los altos precios de alquileres y esas condiciones, antes mencionadas, de una sociedad tecnológica. En resumen, lo mínimo vital es excesivo a tenor de los sueldos que, al menos en España, tienen los ciudadanos; existe pues un desequilibrio preocupante entre ingresos y gastos que obligan, a menudo, a buscarse la vida, no por avaricia como unos pocos, sino por necesidad.

En cuanto a las carencias de naturaleza psíquica pueden ser de orígenes tan diversos que nos es imposible desmenuzarlas aquí. Haremos referencia, tan solo, a la interdependencia que se da entre los humanos y la imperiosa necesidad de sentir que no estamos solos en este mundo, y que dar afecto es un acto espontáneo y recíproco sin el que no podemos sobrevivir. Este déficit afectaría tanto al desarrollo de nuestra personalidad como al sentido o las ganas de vivir. Aislados no nos sentimos nadie, ni hallamos motivo alguno para permanecer.

Cuanto aquí se ha dicho en esencia, puede ser hallado como matriz cultural en los filósofos griegos, como Epicuro, Zenón y, obviamente posteriores y modernos. Este hecho no le otorga más o menos veracidad a lo expuesto, quizás porque no es esa la cuestión, sino más profundidad en esa búsqueda incesante de lo que necesitamos los humanos para llevar una vida mínimamente digna. Así, Epicuro legó pensamientos como, por ejemplo:

“También consideramos el propio contento de las personas un gran bien, no para conformarnos exclusivamente con poco, sino con objeto de que, si no tenemos mucho, nos conformemos con poco, auténticamente convencidos de que sacan de la suntuosidad el gozo mayor quienes tienen menos necesidad de él, y de que todo lo natural es fácil de procurar y lo superfluo difícil de procurar. Y los gustos sencillos producen igual satisfacción que un tren de vida suntuoso, siempre y cuando sea eliminado absolutamente todo lo que hace sufrir por falta de aquello”

Epicuro, Carta a Meneceo. Obras completas.

Es decir, la vida sin excesos y sobria, o austera es fundamental para no necesitar lo prescindible y que ello no provoque un dolor superfluo; porque el placer o el gozo no son más que la ausencia de dolor, y este depende en gran medida de la convicción de que los gustos sencillos producen igual satisfacción que un tren de vida suntuoso, siempre y cuando sea eliminado absolutamente todo lo que hace sufrir por falta de aquello. Como vemos lejos está el auténtico hedonismo de Epicuro de aquel al que en la actualidad tenemos por superfluo, materialista y banal.

Otro referente respecto de la cuestión nuclear del artículo que, recordemos, es la carencia o escasez como fuente de dolor, sería el gran maestro Schopenhauer:

Una visión de conjunto nos muestra que el dolor y el aburrimiento son los dos enemigos de la felicidad humana. Además, cabe observar que, en la medida en que logramos alejarnos de uno de ellos, nos aproximamos al otro, y viceversa, por lo que nuestra vida representa en realidad una oscilación más o menos fuerte entre los dos. Y ellos se debe a que ambos se hallan en un doble antagonismo; el primero externo u objetivo, y el segundo interno o subjetivo. Así externamente la necesidad y privación producen sufrimiento, mientras que la seguridad y la abundancia producen aburrimiento, conforme a ello vemos a la clase popular sumida en un incesante combate contra la necesidad, es decir, contra el dolor; y, por el contrario, la clase rica y distinguida lucha de forma constante y, a veces, desesperada contra el aburrimiento     

Schopenhauer, Aforismos sobre la sabiduría de la vida.  

En síntesis, para ambos autores tanto la escasez como la abundancia son fuente de desdicha, por lo que si hoy nos planteásemos ¿qué hacer para no sentir el vacío o el dolor de la existencia? Deberíamos recurrir quizás a valorar los bienes psíquicos o, como diría Russell, los bienes del espíritu que son mayores que los del cuerpo.

No podemos obviar que nuestro contexto es muy diferente y que el capitalismo, manifestado con agudeza en el consumo, genera insatisfacción, falta y sensación de vacío tanto al que, por falta de recursos crematísticos no puede consumir lo que ha interiorizado como un deseo propio, como al que, disponiendo de medios abundantes, consume desatadamente sin que ningún objeto consiga saciar definitivamente ese deseo que nos parece es la fuente de nuestra infelicidad.

Así, releyendo a los grandes maestros de la filosofía, necesitamos principalmente sensatez para discernir lo que necesitamos y lo que no, y a partir de ahí intentar buscar un sentido a la existencia que trascienda lo meramente material y se centre en nuestra interioridad, esa que se nos presenta como vacía y hasta nos convencemos de que nunca podrá nutrirse de nada que la haga sentirse razonablemente llena.

Plural: 8 comentarios en “ESCASEZ Y ABUNDANCIA: Epicuro y Schopenhauer.”

  1. Le contentement fluctue constamment sans qu’il soit possible d’en équilibrer vraiment les doses entre ce que l’autre apporte et ce que l’on doit compenser soi-même
    .Et ceci est encore plus sensible en fonction de sa sensibilité personnelle. Dans le grand désordre universel il faut trouver les points d’ancrage qui nous maintiennent en navigation. Voilà le paradoxe du vaisseau que nous sommes qui navigue bien que si son amarre est solide. l’équilibre c’est bien l’alignement des deux plateaux du bien et du mal.
    Tu vois Ana, j’en profite pour te dire quel plaisir j’ai de te retrouver pour te lire. Nous avons une vision commune sur le fonds des choses qui demande du rapprochement en continu.
    Bonne journée, je t’embrasse Ana.
    Alain

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    1. Gracias!!!! Entiendo que sí coincidimos en la visión de muchas cosas, supongo que por eso nos atrae leernos, aunque tenga el francés algo perdido por no practicarlo leerlo no me cuesta. Y según quien hable lo entiendo….y si no, siempre nos quedan traductores y diccionarios…Otro abrazo para ti…

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      1. Muy cierto, Ana; un buen artículo filosófico sobre escasez y abundancia, como la vida mísma: «… necesitamos principalmente sensatez para discernir lo que necesitamos y lo que no, y a partir de ahí intentar buscar un sentido a la existencia que trascienda lo meramente material y se centre en nuestra interioridad,..»
        Buen día y un abrazo.
        Pedro Motas

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