¡Madre solo hay una! para algunos por suerte….

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En primer lugar, para los que lo desconozcan, querría aclarar que el origen del día de la madre no es la iniciativa comercial de un centro bien conocido por todos.[1]Esta celebración de origen griego se celebra en distintas fechas según los países. Los que vivimos en España lo celebramos el primer domingo de mayo. Hay que decir que no tiene un seguimiento decidido precisamente por el bulo popular de que fue un invento de un centro comercial con intereses económicos. Establecido esto, haré alguna reflexión desde una posición no creyente y no religiosa que sin embargo sigue manteniendo vivos muchos motivos para esta celebración.

Enaltecer la figura de la madre pasa necesariamente por deslindarlo de ese rol patriarcal de que la mujer, no es mujer sino es madre. Esta idea ha estado presente durante siglos de manera subyacente en el imaginario colectivo, hasta el punto de que la figura de la mujer “solterona” y sin hijos era la expresión de una mujer fracasada. Entiendo que, hoy en día, este reduccionismo de lo que significa ser mujer ha sido superado; la incorporación de la mujer al mundo laboral de manera generaliza en los países occidentales, al menos, ha contribuido a considerar la maternidad como una opción que cada mujer posee, pero no necesariamente debe materializar, ya que esto ni pone, ni quita nada a esa pregunta que a la vicepresidenta de España le costó tanto responder sobre ¿Qué es ser mujer? Tanto que diría que enmudeció. Esta sería otra cuestión nuclear que desviaría mi escrito, pero que creo haber abordado en otros posts del blog.

Desearía centrarme hoy en la maternidad, y por lo tanto en aquellas mujeres que eligen -porque es tan legítimo hacerlo, como no- ser madres.

Los motivos que llevan a cada mujer a tomar una decisión de tal responsabilidad pueden ser muy variados; no obstante, creo que no hay que olvidar que en este sentido las mujeres tenemos una cierta “fecha de caducidad” y que nos sentimos impelidas a una cierta edad a decidir al respecto. Este factor condiciona, ya que muchas mujeres temen arrepentirse posteriormente de no haber dado el paso. No obstante, la presión social es menor que hace años -lo cual no significa que no exista- y creo que debemos congratularnos de que -sobre todo en los países más ricos- acabe siendo una decisión, y no un dejarse llevar por la madre naturaleza.

Así pues, ser madre es una experiencia que -para las mujeres que lo han elegido- forma parte constitutiva de lo que una llega a ser. Es la única decisión irreversible de la vida, y sé que apunto alto, razón por la cual reitero la importancia de que sea el resultado de una elección pensada y asumida.

Una vez que esta condición pasa a formar parte de la mujer, cualquier otro planteamiento está siempre en relación con la maternidad. Maneras de ser madre hay muchas, tantas como mujeres. Sin embargo, mi parecer es que la prioridad de los hijos que traes al mundo debe ser clara. Me explico. La carrera profesional entra en disputa continuamente con la maternidad, y no solo por las condiciones laborales o económicas, sino porque teniendo en cuenta que en la mayoría de los países el apoyo público es insuficiente, las mujeres que asumen la maternidad con responsabilidad siempre verán mermada su carrera profesional. Aunque tuvieran seis años de permiso retribuido para cuidar y educar a los hijos, esos años que se ha apartado del circuito profesional le pasan factura en cuanto a su cualificación y competitividad con otros trabajadore o trabajadoras.

La fórmula que abunda es dejar a los niños a cargo de los abuelos o con canguros, una vez se extinguen los permisos maternales, y reincorporarse al mundo laboral, a menudo con la mirada puesta simultáneamente en ambas tareas. La culpa es una compañera ineludible del viaje de ser madre, por el hecho de tener la percepción de que al trabajar una no se ocupa suficientemente de los hijos. Esto se intensifica más en aquellas mujeres cuyos trabajos no concilian el horario escolar con el laboral.

Cuanto estoy exponiendo no omite que hay una corresponsabilidad del padre y la madre en el cuidado de los hijos, sino que deseo hacer hincapié de que, al margen de eso, los sentimientos, contradicciones que la mujer experimenta en el binomio profesión-maternidad, se producen aunque el padre esté implicado en la crianza, como por supuesto debe ser. Sin embargo, ignorar que la implicación que tiene una madre en la gestación, parto y amamantamiento de los hijos comporta que los sentimientos y vivencias de los que son padres y las que son madres sean sustancialmente diferentes entre mujer y hombre.

Una experiencia personal, que ejemplifica esta distinta implicación, fue cuando después de dar a luz a mi primer hijo, y que trajeran al recién nacido a la habitación en una cunita que estaba diferenciada de las otras con el apellido del padre, se disparó en mi interior una reacción de rabia y sentido de ninguneo que creo que nunca he olvidado, e incluso revivo con cierta intensidad cuando la recuerdo. Si algo había claro y distinto -casi cartesiano- es que el hijo era mío, así que esa imposición patriarcal de poner en primer lugar el apellido paterno era una discriminación, cosificación -aparatos de reproducción- de las madres, cuando se es madre en cuerpo entero, y este compromiso de todo tu ser desde tu corporalidad y tu cuerpo no puede ser menospreciado con un gesto tan insensible.

Y a partir de aquí, tenemos la clave de cómo puede ser vivida la maternidad; de la paternidad que hablen los hombres porque no puedo entender como es eso de sentirse padre, ya que solo conozco y he experimentado qué es sentirse madre que sustancialmente, remarco, es muy diferente.

Ahora bien, cierto que la manera material de ser madre es tan diversa como mujeres hay. No obstante, creo que podemos aproximarnos distinguiendo a aquellas que lo son de manera benigna y que se vuelcan por posibilitar el crecimiento sano de sus hijos -aunque todas acabamos “dañándolos” en algo, sin querer- y aquellas que no ejercen su función de madre porque no pueden, ya que me cuesta aceptar que no quieren. Esperan de sus hijos una contrapartida que empiezan a cobrarse desde que son bien pequeños, teniéndolos a su merced; o bien, aspiran a que los niños las molesten lo mínimo posible, o pueden haber vivido todo el largo proceso de la maternidad y la crianza en la que están inmersas de forma traumática por razones diversas.

No sintiéndome preparada para rendir tributo a la madre que me parió, sí deseo para acabar este post, reclamar un reconocimiento a las madres que se han movido siempre por un amor incondicional -dentro de lo que es humano, que siempre es algo fallido- y han disfrutado de su condición de madres, transmitiendo esta experiencia gratificante a sus hijos, que se han sentido incondicionalmente amados. Además, quiero recordar que ser madre es una posibilidad y un derecho que implica una gran responsabilidad, generosidad, amor y sacrificio. Nunca una obligación. Sin embargo, una vez que los hijos están en el mundo la prioridad para todas las madres -y padres, pero que lo expresen ellos- debe ser el bienestar de sus hijos, inclusive a costa del propio, ya que fue una decisión de la mujer -si así ha sido- y un hijo nunca puede ser percibido como un producto que materializa ningún tipo de realización personal, sino como un individuo vulnerable que necesita cuidados durante años y cuyas necesidades creo deben pasar por delante de las de la madre. Esta afirmación puede parecer tajante y seguramente harían falta muchas páginas más para matizarla; lo que pretendo manifestar es que nadie elige nacer, quien lo nace debe ser responsable de su bienestar y crecimiento.

Esto es hoy, un homenaje a mis hijos -ya que no hay día del hijo porque lo son todos los días del año- y la expresión de mis disculpas por lo que no he sabido darles, junto a la tranquilidad de haber hecho todo lo que he sido capaz de hacer, siempre limitado y defectuoso.

 «(…)  una madre sólo es suficientemente buena a condición de no ser toda para sus hijos, a condición de seguir siendo una mujer.»(…)

Winnicott


[1] https://historia.nationalgeographic.com.es/a/por-que-se-celebra-dia-madre-mayo_19525

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