Sobre cómo sobreviven los ciudadanos.

No hay comentarios

Caemos en la desidia y la indiferencia al constatar que los cambios continuos en la sociedad, la cultura y la economía se aferran a una estructura que los sujeta para, reiterar, su propio sostén.

Esa estructura jerarquiza socialmente a los individuos según su poder adquisitivo y fluye en una espiral rígida cuyo propósito es producir beneficios económicos para los que participan con capital en ese proceso de producción. El mecanismo es evidente: quienes más capital invierten más acumulan, quienes solo intervienen como asalariados siempre se mantienen en el mismo lugar de la jerarquía social, o a lo peor, pueden descender.

Hablamos, muy simplificadamente, del capitalismo cuya estructura económico-social se va adaptando a los cambios, teniendo la capacidad inclusive de provocarlos para su fortalecimiento -ya sea por la producción de nuevos bienes, por la sutileza con la que hace creer a los asalariados que van “mejorando” su posición social-.

En los últimos años, sin embargo, al menos en Europa, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado, de tal forma que los asalariados, sean cualificados o no, han visto menguar su poder adquisitivo, ya que los sueldos han pasado de estar congelados unos años a aumentar el IPC, mientras que los precios han experimentado una subida escandalosa, por razones muy diversas, que podríamos intuir que casi ha doblado las subidas de sueldos.

La situación para el ciudadano es que hoy en día la mayoría de la población no puede acceder a un piso de alquiler en solitario. Si no cuenta con pareja, la única alternativa es vivir en pisos compartidos, a menudo con desconocidos. Así, la percepción para la ciudadanía es que por más riqueza que se cree ya está asignada a los mismos de siempre y que como la estructura capitalista no cambia, ni se matiza, todo tiende a profundizar la brecha económica y social. Si a esto, añadimos las guerras de desde hace años parecen irresolubles y nos afectan a todos en un mundo globalizado, hay que ser muy optimista para creer que cada vez vivimos mejor en general. Bien, creo que hay que padecer una dosis alta de ceguera.

https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=60253#_tabs-grafico

El cambio de paradigma que sería necesario, para mejorar las condiciones de vida de todos, se asemeja a una quimera utópica, muy lejos de la mirada de las élites económicas y políticas que gobiernan en el mundo. Los ciudadanos, asumiendo una actitud de supervivencia en su mayoría, participan con ahínco en este juego desigual, cuyas reglas operan para mantener la jerarquización y desigualdad, con la voluntad de no ocupar un lugar demasiado crítico. Impotentes, se suman al darwinismo económico, para no convertirse en la presa de todos.

Esta situación, acaba desesperando, condenando e inclusive  llevando a algunos ciudadanos a soluciones drásticas.

Deja un comentario