La mirada de Schopenhauer, hoy.

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“Una gran superioridad intelectual aísla más que cualquier otra cosa y provoca un odio encubierto, Lo contrario es lo que hace tan universalmente queridos a los tontos”[1]

Este fragmento de Schopenhauer, uno de los filósofos que más ha influido en mi forma de ver el mundo -uno de ellos, esto es importante-, hay que situarlo en el contexto de su época y de su entorno académico. Cierto es que el carácter del pensador no era de lo más amable, pero también sabemos que lo que nos rodea y lo que nos sucede tiene un influjo destacable en nuestra manera de ser. Bien, establecido esto, no entraré a cuestionar la premisa mayor, es decir, si lo que más aísla es la superioridad intelectual, ya que es cuestionable hoy en día en términos sociales.

Lo que me interesa destacar es la intención que puede intuirse del filósofo: los que tienen mayor capacidad de analizar y ver lo que no puede ser visto de entrada, no son bien acogidos en la sociedad porque pueden constituir un riesgo para la mirada que se forje en otros. Son como individuos con un cierto grado de intuición o iluminación que les ha permitido captar lo que no conviene que sea aprehendido, sobre todo para que los individuos sigan siendo “tontos”, ciegos ante lo que puede verse con el esfuerzo del análisis minucioso de la razón. De ahí que los más afamados sean los menos ávidos en la búsqueda de una mirada próxima a lo que acontece.

Esto permitió a Schopenhauer modificar el concepto de voluntad heredado de Kant y apercibirse que lo que mueve todo es la voluntad de vivir, una voluntad que ya no tiene como propiedad someterse a la razón, sino que es un impulso ciego de querer vivir. Bien, sobre esto hay mucha literatura escrita y es amplio, no puedo ahondar más. Para los interesados os recomiendo la introducción y el recopilatorio que hace Carlos Javier González Serrano “Parábolas y Aforismos”. Alianza Editorial. Es una primera toma de contacto con Schopenhauer amable.

Trasladado el contenido del fragmento inicial a nuestros días tiene un sentido fructífero. Los que “piensan” para formarse una mirada propia en interrelación con otros que también se cuestionan el mundo son un incordio, aunque creo que no lo suficiente. Las estrategias educativas y toda la estructura socioeconómica establecida están orientadas a transmitir una manera homogénea de situarse y actuar frente al mundo. No nos engañemos, la cacareada diversidad social e individual puede convertirse en la manera homogénea de ver el mundo, porque a determinados poderes económicos les dé rédito. Esto no lo ha visto la ultraderecha que, en ascenso, teme que esta multiculturalidad o diversidad en muchos aspectos se convierta en un “campi qui pugui”. Siempre que se impone desde el poder la forma de ver y actuar ante el mundo, como una única y válida, se está ejerciendo ese adormecimiento de los individuos que solo se esfuerzan para saber qué tienen que opinar porque es lo que se lleva. Estos serían nuestros “tontos” de hoy, más fáciles de que proliferen en la actualidad por el desarrollo tecnológico tan acelerado. Las redes sociales son un ejemplo que muchos analizan, y aún quizás no se ha hecho con toda la enjundia que tiene el asunto.

En síntesis, ejercer la auténtica libertad de pensar, analizar, escudriñar y después expresar es un peligro para el sistema vigente y el estatus quo de algunos. Por ello, intentan confundirnos sobre en qué consiste ser libre, cómo se ejerce la libertad, y qué es auténticamente ser libre. Sabemos, creo, que no somos en absoluto libres, y solo los sujetos que pueden ejercer su libertad poseen una mirada propia. Podemos dar muchas razones sobre por qué esa libertad es una quimera, pero estoy segura de que eso se le ocurre a cualquiera pensando unos minutos, en los que en lugar de mirar el móvil se detenga a discurrir. Lo máximo que mantiene la esperanza es la lucha por conquistar la propia libertad desde la atalaya que nos muestra las grandes cadenas que nos esclavizan, y que a veces asumimos gustosamente. No somos víctimas solo, sino también cómplices, porque el coraje que hace falta para vivir libremente podría llevarnos a dormir en las calles de cualquier pueblo o ciudad. Cuidado con los juicios que hacemos de los sin techo de manera generalizada.


[1] Schopenhauer, A.  “El mundo como voluntad y representación” Vol. II.

Plural: 2 comentarios en “La mirada de Schopenhauer, hoy.”

  1. Lo mejor de Schopenhauer… -hablando en primera persona- … son sus exégesis de las primeras traducciones de los textos de la India y el Oriente en general. Especialmente su reinterpretación del trabajo de Nagarjuna.

    De hecho no son pocos los que prefieren entender al de Nalanda a través de Schopenhauer antes que adentrarse directamente en los tractatus de aquel monje; especialmente en el caso del denso ‘Mūlamadhyamakakārikā’… en el que, entre el año 178 y 200 de nuestra Era se establecen principios básicos sobre la realidad que, solo las interpretaciones del femómeno de la decoherencia cuántica conformadas a partir del siglo XVIII llegaron a atreverse a postular y a demostrar experimentalmente, en la praxis y en los laboratorios.

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