El acto de escribir es una experiencia renovadora.

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Ilustración: Naila Conita

Cuanto escribo, no, es más, que una reelaboración de las lecturas que he realizado hasta el momento. Si tuviese que desgranar las ideas que expongo sería incapaz de identificar su origen, al menos en la mayoría de ellas. Sin embargo, me resulta evidente que el poso que, los grandes y los no tan reconocidos, han ido dejando en mí constituye el material vívido desde el que escribo.

La escritura es una experiencia. Desde la serenidad y la distancia que se adopta rehacemos y vivimos algo que ya hemos experimentado, pero desde una mirada distinta. Y ésta es la que nos permite aprender más aún de lo vivido, e inclusive ponderar su importancia y el valor que le deberíamos otorgarle.

Entiendo que si me o nos quedásemos con la experiencia -ya tamizada por muchos filtros en los que no voy a entrar ahora- primigenia seguramente nos desbordaría por una intensidad que no permite la reflexión, la crítica y la distancia necesarias. Por eso, tal vez, sea escribir la manera más auténtica de manifestar qué supuso para nosotros un determinado acontecimiento.

Si hablo de experiencia es porque el pensamiento está imbuido de ella. Que sea así, es una dádiva que nos permite decir la materialidad sin el fragor de emociones que no nos dejen ver más allá de su fuerza y pasión.

Aunque se antoje paradójico, es justamente sobre aquello que despunta por la vehemencia y la exaltación que nos produce, sobre lo que escribimos con más claridad. Eso sí, con la habilidad de sin despojar de la vivacidad lo experimentado, mirarlo con la serenidad de que lo expuesto nos permita revivirlo desde ese aspecto siempre fluctuante que es vivir, pensar y reelaborar.

En consecuencia, todo es nuevo y antiguo a la vez, todo se tensa entre la primigenia experiencia y el razonar aprehendido de los otros. Nos reconstruimos porque antes hubo quien vivió, pensó y dijo, y simultáneamente por la comprensión de la experiencias subjetivas que reelaboramos en una mezcolanza de lo ajeno y lo propio.

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