Añadir años a la vida, con plena consciencia de lo acontecido, es una efeméride en la que festejar la resultante, o bien un episodio para seguir ávidos hasta el final. Nunca está de más felicitar la ocasión.
Autor: Ana de Lacalle
Si la talla moral que exigen las circunstancias siempre nos sobrepasan, quizás nuestra altura sea la de un pigmeo, o por el contrario nos veamos inmersos en circunstancias inhumanas.
El terrorismo es la nueva fisonomía de la guerra, donde nadie es tan solo víctima o verdugo. Ambos roles son intercambiados por cada grupo participante expresando su salvajismo a través de la población civil. Estos grupos terroristas son máscaras que aglutinan intereses de distintas naciones, no hay contendientes claros sino un juego cínico e hipócrita
Estos días de compras navideñas, en los que todos acabamos cayendo en un cierto consumo vertiginoso, son un muestrario sociológico a tener en cuenta. Existen, si estamos atentos, distintos tipos de ciudadanos: los que se adentran en los comercios posando su carácter como quien pone sus posaderas encima del mostrador, dejando clarito “aquí estoy yo”;
Leer un libro con la sensibilidad es una experiencia vital que invita a la reflexión. Automatizar la lectura es, por el contrario, una forma de llenar el tiempo vital que genera el espejismo de la interioridad.
Testigos de cómo la materia que adquirió autoconsciencia se desquició del absurdo de poder pensarse, exigimos la simplicidad de ser materia enloquecida, pero nada más y nada menos.
Los recuerdos son nuestros puntos de sutura entre pasado y presente. Sin ellos sentiríamos la carencia de una identidad forjada con los años, nos sirven de cimientos para reconocernos hoy. Pero, también son, a veces, cargas pesadas del ayer que por su actualidad se convierten en heridas del presente. Lo relevante no es el significado
La realidad posee una elasticidad tan desmesurada, que la ficción es el otro lado de lo que creemos posible; un espacio altamente benigno porque nuestra mente no concibe nuestra capacidad de maldad.
Efímeros efluvios de consuelo alternándose con la mirada cruda del dolor en compañía. Vívida concentración de emociones con una estrella fugaz que pese a lo leve que aparenta ser, deviene el vínculo más certero, porque su fugacidad es internamente eterna.
Internacionalmente no hay orden moral mínimo. Las éticas de mínimos han sido el fracaso que ha plasmado la voluntad de dominio por encima de cualquier tipo de bien. Así, lo que orienta las decisiones son los criterios económicos que acrecientan el poder y a su vez proporcionan más beneficio. Desgraciadamente, este comportamiento es extensible también