Disgregados en un océano inmenso de ignorancia, avanzamos a tientas y palpando con cautela los contornos que nos acechan. Nunca antes habíamos vivido, carecemos de experiencia o modelos fiables, ya que nadie es experto en vivir, aunque algunos así lo “vendan”. Somos neófitos existenciales que palpitan ante el reto de vivir y morir riendo.
Autor: Ana de Lacalle
Cuando el objetivo de nuestras vidas es la felicidad, una ansiedad nociva se ha disparado en nuestro interior. La existencia, como misterio que vamos aprehendiendo por la experiencia, no admite fines ulteriores que exigirían una comprensión global de su naturaleza. En la medida en que forzamos un sentido vital sin poseer el conocimiento de qué
En ocasiones resulta tedioso afrontar nuevamente la crítica de textos publicados, que resulta un fraude, pero que funcionan en el mercado como libros divulgativos de prestigio, hasta el punto que pasan a formar parte de referencias más ilustradas. Quizás sea el cansancio de constatar que lo evidente, para los que debería serlo, se ha desvanecido
La Libertad, como autonomía de la propia voluntad, exige una serie de condiciones para poder ser ejercida. De la misma manera que no puedo elegir donde, de hecho, no hay elección, tampoco puedo elegir donde mi voluntad se muestra vacía, se niega a sí misma, porque su falta de fortaleza no la mueve hacia objeto
Tus verdaderos educadores y maestros te harán saber cuál es la razón y la materia primigenia de tu ser, aquello que en absoluto se puede enseñar o inculcar, algo que dificilment se alcanza, algo que yace aplastado e inmóvil dentro de ti. Tus educadores no pueden ser sino tus liberadores. Y éste es el secreto
Hay urgencia en las palabras y los gestos del reclamo del mundo. Una ansiedad atolondrada que se desplaza a tropezones imponiendo un ritmo de taquicardia continua, a todo lo que intenta vivir. Semejante a una forma impostada de estar a la que nos adherimos para no desentonar y que acaba centrifugándonos. Será la pesadez de
No somos, per se, viajeros o navegantes que resiguen cada línea del mundo gozosos de cumplir su Telos. Antes bien, parecemos, y acaso seamos, seres arrojados desde el negro horizonte, como adolescentes expulsados de una tribu para lograr su madurez. En este no-siendo, sin saberlo, la búsqueda de identidad es una cadena perpetua, encubierta, orientada
En el momento en que Occidente abandona el culto al Sabio, por la veneración al Santo, una convulsión profunda se está manifestando en lo substancial de la cultura: se escinden bondad y sabiduría, nada vincula ya el conocimiento con la moral, los ignorantes pueden llegar a la virtud y la excelencia moral. Se ha disgregado
Cuando nos sentamos ante un papel –o pantalla- en blanco, podemos sentirnos atrapados por compulsiones que nos harían verter contenidos inapropiados, pero protegernos, a la vez, gracias a la acción de un sensor de autodominio que inmediatamente descargase su sabio elixir. Tal vez la pasión sea siempre enemiga de la reflexión, pero la reflexión sin
La Justicia está depauperada por su excesivo uso verbal y su nula presencia de facto. Ha perdido poderío y consistencia, de tal forma que apelar a ella como referente ético deja prácticamente impasibles los sensores auditivos de cualquiera. Quizás porque ser justo no es ya un reclamo en una sociedad fundamentada en la injusticia, sino