Acudir al Tanatorio como forma de despedida a quien realizó su último gesto humano que fue morir, con la consciencia de que era morir lo que hacía, es una acto social necesario tal vez para los que amaron al difunto y un postureo hipócrita para los que se presentan por mera formalidad. Los días que
Autor: Ana de Lacalle
Adulterando la palabra ajena creemos poseer argumentos discriminatorios que contundentemente desbanquen cualquier otra propuesta. Nuestro fundamento es el decir del otro, no hay pues lugar para la disputa. Estos juegos lingüísticos y argumentativos nos hacen retóricos potentes y hábiles en contiendas dialécticas, pero no nos hacen profetas ni portadores de verdad alguna. Nadie caerá presto
Quien se formula semejante cuestión, usando la elasticidad del lenguaje, para suscitar sutilmente la disparatada idea en sus interlocutores de que tal vez no haya límites, está iniciando un juego arriesgado. Podríamos hacer una la lectura benévola y ver en la pregunta un quiebro sugerente, por cuanto puede estimular el esfuerzo personal en la consecución
El aprendizaje no es posible sin un tiempo en el que el sujeto, a solas, se enfrenta al reto de comprensión e interiorización del objeto de estudio –que no, por serlo, debe ser a priori desdeñado y menospreciado, esa actitud es de necios o de idiotas en su sentido literal- En el gran patio cooperativo
La infancia es una etapa de la vida mitificada. Entendida como la edad feliz en la que todo se olvida con premura, y de nada se tiene conciencia plena en el fondo.” A los niños todo se les pasa rápido y al cabo de un rato están como si nada, ni se acuerdan” oímos decir
Todo aquello que situamos en las redes de la intuición se nos ha resistido a la sensibilidad y la razón previamente. Habiendo recorrido ambas singladuras simultáneamente, se zanjó cualquier opción, porque solo restaba un ávido vacío o ese elevado acto de la intuición que anhela aprehender. Quizás, lo relevante no esté enjaulado en el espacio
Qué pelmazos somos. Regurgitamos cuatro ideas que vamos obsesivamente alternando, como si la mente no tuviera capacidad de digerir más. Será nuestra pobreza cultural –en parte sí- el carrusel monotemático en el que estamos inmersos, el sometimiento social que tan suavemente nos acalla, la fragilidad ante el dolor, el cansancio del esfuerzo. O simplemente plomazos.
Aquellos que reniegan de la educación practicada durante años sin ser capaces de identificar los irrenunciables que contenía y ven en la ”nueva educación” la fórmula mágica esperada, una de dos: o es que nunca han sido docentes y solo teorizan, o es que eran docentes indecentes.
La vida es como una gran mansión distribuida en múltiples salas, a las que hay que añadir recodos insospechados, y a las que no podemos atender simultáneamente. Vamos transitando de una a otra estancia con el pesar de que el grado de decepción y decaimiento aumentan por el camino y el tiempo. Esta percepción, que
Cuando un sistema sanitario cronifica a sus pacientes por su falta de recursos e inoperancia en su gestión, está llamado a una muerte súbita o un colapso que expulse enfermos sin excepción. Mientras en el parlamento, que ha perdido la etimología de su nombre, siguen recibiendo su estipendio por ser la negación de su cometido.