La relación educativa significativa es aquélla que transforma al alumno y conmueve al educador, es decir, la que no deja indiferente ni a uno, ni al otro. Al profesor, porque cuando uno pone en juego lo mejor de sí mismo, está ofreciendo todo lo que sabe, y ese saber, no es en absoluto el resultado
Autor: Ana de Lacalle
Si la mayoría de un parlamento se propone convoca run referéndum cuyo resultado da por descontado y lo considera un trámite formal democrático, ¿no está excluyendo a todos aquellos ciudadanos que deseen votar con un No en el referéndum y situándolos como unos desarraigados y traidores del pueblo? Recuerdo otros referéndums para conocer la voluntad
Las estrategias de dominación por parte de la autoridad vigente, junto con la tendencia al gregarismo inscrita en la naturaleza humana pueden justificar el sometimiento voluntario de la mayoría de individuos a determinadas formes de vida y prácticas sociales. Existe una voluntad en los sujetos de diluirse en el colectivo, de no ser diferente, de
“El hastío es un vértigo, pero un vértigo tranquilo, monótono; es la revelación de la insignificancia universal, es la certidumbre llevada hasta el estupor o hasta la suprema clarividencia de que no se puede, de que no se debe hacer nada en este mundo ni en el otro, que no existe ningún mundo que pueda
Quien habiéndose reconocido a sí mismo y a la alteridad como entes en dialéctica continua y reactualizada, no ceja en su actitud de búsqueda. Así se da la posibilidad de que se pregunte por lo no-ente, lo que está más allá de lo existente, de lo determinado. La cuestión es si hay algo que subyace
La realidad[1] se muestra, a veces, excesiva. Como una tragedia descarnada que se hace insoportable, para quien posee una naturaleza escasamente dotada para soportar tanto desgarramiento. Por eso, la imaginación como amiga temerosa nos previene de lo más terrorífico, como por ejemplo que “sea nuestra madre la loca que va por los pasillos blancos con
La democracia es el gran teatro de la política que se atasca procedimentalmente cuando alguien cree que el asunto va en serio. Mientras funciona como el juego político que los ciudadanos observan esperando su turno, se torna una representación casi verídica. Pero en el momento en el que interfieren sujetos descontextualizados que presuponen estar participando
Hace años tuve la ocasión de ver la renombrada película y a mi juicio recomendable “La vida es bella”. En aquel momento no recuerdo qué me indujo a visionarla, porque el título debía repelerme tanto como lo hace ahora, por frívolo, falseador y de cuento de hadas. El caso es que acudí y me sentí
Hace algunos días una madre valorando el cambio de colegio de su hija afirmó con contundencia: “todo lo nuevo gusta”. La que suscribe el texto, perpleja ante tanta superficialidad y frivolidad, asentí con media sonrisa impostada deseando que desaparecieran de mi vista, porque ya los conocía y en el fondo no me sorprendió su insustancialidad.
El exterminio directo o indirecto de seres humanos cosificados, que el cinismo del progreso ha hecho posible, es el mayor horror que seguimos practicando sin pudor alguno. Esta es la auténtica culpa que la humanidad encarna, de la que nunca hallaremos redención más aún si no hay conciencia de monstruosidad. Somos el desguace de los