Sin espesa oscuridad, no hay lucidez posible.
Categoría: Aforismos
La celeridad con la que se descargan las pasiones da cuenta del carácter del sujeto, quien por voluntad las regula con mayor o menor éxito.
La gratitud es una escasa virtud que solo alcanza quien consciente de sus límites, lo es también de su necesidad.
Lo poéticamente inaprehensible es, probablemente, lo fútil e irrelevante.
Escabullirse del bullicio interno, en tanto que despropósito, es como desencarnarse de uno mismo. Lo más semejante a un suicidio vital.
Lo redundante en la escritura es incisivo; en la vida es vicio o estigma fatal.
No hay palabras para engalanar el atardecer, ni frases que luzcan su íntima presencia; privados, como estamos, de un lenguaje capaz de medirse con lo real, vivimos en un mundo cercenado por su apariencia.
Yace, tras la apariencia, un lamento inconsolable por la carencia, por lo que debió ser, y no fue.
Tu sonrisa es tan profundamente alegre, Amaia, que cuestiona inexorablemente ¿qué vida es esta que irá agriando tu rostro? ¿compensa un vivir que nos trasforma a base de dolor?
La elasticidad de la noche puede quebrar el ánimo de los insomnes, aunque se apliquen en la búsqueda de los secretos durmientes. Tan solo si se produce un descubrimiento se compensan las largas horas de activa espera.