Que el hombre sea la medida de todas las coses, como decía Protágoras, puede iluminarnos sobre por qué son como son.
Categoría: Sin categoría
La lluvia que se adhiere a lo cotidiano no deja resquicio más que a la melancolía
La venganza es la forma de ajusticiar con un daño de naturaleza y proporción similar.
Una sinestésica explosión de los sentidos para no ver nada y percibir sensitivamente todo.
Considerando que no hay criterio de verdad –quizás porque no haya verdad- la satisfacción de las ficciones devienen el criterio y, por ende, la ficción se entrona como verdad.
La arrogancia es el exceso fingido de una profunda carencia.
Quien clama por sus derechos pide su reconocimiento como humano, es decir, que le sean atribuidos como apropiados por su condición.
El escándalo puede aventurar la decadencia de las costumbres o la imperiosa necesidad de modificar y flexibilizarlas.
Desprotegidos e inermes nos lanzamos al mundo, como quien se estrecha en los brazos de su madre, confundidos por aquello de la madre tierra e ignorantes de que es la que nos cubre gustosa en el sepelio que nos consuma.
La sagacidad, siendo necesaria, no es hija de la bondad.