Al negar lo otro como sustancia, lo convertimos en accidentes, impertinentes incluso, del yo enaltecido. Nos hallamos en un solipsismo filosófico que los psiquiatras denominan esquizofrenia. Todo reluce según el prisma con el que se mira. Sabios y entregados filósofos o locos de atar.
A medida que las formas de vida se han hecho más sedentarias como consecuencia del desarrollo de la tecnología, la necesidad de hacer ejercicio físico ha surgido como una nueva oportunidad para el mercado. Entendamos que en sociedades anteriores –y no muy lejanas- la vida cotidiana comportaba un esfuerzo físico para realizar los quehaceres que
Un sistema capitalista/consumista no podría funcionar sin tasar económicamente todos los elementos que intervienen en el proceso de producción. Sin estos datos el cálculo del coste y la posterior definición del precio de venta serían imposibles, si la voluntad es obtener beneficios. Este complejo proceso referido aquí de forma sucinta, implica que toda cosa tiene
Ser valiente requiere prudencia, para que el coraje no nos convierta en temerarios.
Los desencuentros con excesos verbales conllevan reacciones desorbitantes.
Llamaste en el trasiego de una turbulenta y desvencijada mañana. Respondí, pero absolutamente ausente en tu presencia, a bocajarro. Supiste encajar el golpe de los que demandan y se les niega, sin decirles no, que es la forma más elegante y cínica. Acaso no acudas más, o ya sea desaconsejado, el tempo no es una
“Si el equilibrio, bajo todas sus formas, ahoga el ingenio, la salud, por su parte, directamente lo apaga” Sentenciaba el Santo Cioran. Sí, es el virtuoso de los incrédulos nihilistas que siempre los rescata sin necesidad de culto ni plegaria. Ensalza el ingenio como antagónico del equilibrio y la salud y, con él, cualquier manifestación
Entre las recurrencias arraigadas en esa nebulosa condición humana, resulta especialmente irritante la tendencia a idealizar, modelizar o establecer paradigmas de todo lo que constituyen nuestros fines. Es decir, inconscientemente pensamos en la amistad como modelo y enjuiciamos nuestras relaciones en función de ese patrón, o por citar otro ejemplo pensamos en el Trabajo según
Desde la torpeza, el desacierto o el desgarro se acumulan un acervo nada deseable de experiencias desbordantes que cabe metabolizar. La tenacidad, la voluntad de resistir y un supino esfuerzo son las herramientas internes con las que cuenta el inerme desesperanzado. La apariencia aventura el fracaso, pero nunca fue fiable por sí misma, ya que
Estando Narciso sentado a la orilla del río con Edipo, éste le preguntó: -A ti ¿de qué te acusan en el mito? -¡Va, son cuentecillos que se inventan para educarse entre ellos! –Sí, sí. ¿Pero qué dicen de ti? – que estoy demasiado lleno de mí mismo, enamorado de mí mismo creo. Y de