Vivimos en una sociedad paradójica; aún más, en la paradoja paradójica. Es decir, creemos que la imagen que intentamos proyectar, para que los otros la vean, depende únicamente de nuestro propósito; por el contrario, nuestra “imagen” se elabora en la intersección de lo que proyectamos y de lo que los otros interpretan o ven. La
IMAGEN: L’emperatriu Eugència. Al Princesa Sofia. Exposició sobre el ESperpento. Notaba una masa, intuía que amorfa, que deambulaba por su cerebro y que impedía las conexiones neuronales necesarias. A parte del peso esta intrusa, al interceptar las sinapsis, le provocaba una sintomatología desagradable: veía por la nariz, lo cual resultaba muy poco eficaz y le
¿Qué es un escrito si nadie lo lee? ¿Lo escrito se graba para ser leído? ¿Y si no hay más lector que su autor? Quizás las palabras permanecen recluidas en el campo del significado subjetivo de quien tejió esas frases, posiblemente con el ánimo de que alguien les diera vida propia. Hay quien dice que
Ciertamente, vivir es un desafío del azar. Aunque su condición eventual no le resta un ápice de complicación. Cuando la inmediatez nos asfixia ocupamos en lugar de una posición de sujetos, una de sujetados; Estamos comprimidos por la falta de distancia, que es necesaria, por los bombardeos que escupen sangre y miembros, por nuestras propias
Mientras el deseo, la voluntad y en definitiva el yo se despliega sin oposición no hay alteridad ni conciencia de ella. Diríamos que no hay límites para la expansión del yo, que todo parece “ser yo”. Así, en el momento en que el deseo y la voluntad notan resistencia, reacción contra su extensión, el yo
¡Cuántos artefactos hay que usamos y no sabemos cómo funcionan! Ayer, y veo que hoy continua, me sucedió algo muy anómalo en el blog. Sin haber publicado, porque hace unos meses que no me da la vida, y habiendo notado una bajada sustancial de visitas, de repente, me encuentro una avalancha de visitas, hablo de
El rostro, surcado por la pena, escupía llanto. El transcurrir, siempre a jirones, situaba todo en su justo ámbito. No palpitaba su corazón, su movimiento se asemejaba a un inaudible zumbido de insecto que eternamente se diluía, en el intento de ser pasado. La vida, un sablazo, que de tanto sufrirla se iba gastando, zarpazo
La banalidad de la locura -cualquiera puede liderar un estado, esta fotografía es solo un ejemplo- El silencio no es la ausencia de ruido, decía alguien que no recuerdo. Aludir al ruido como lo opuesto al silencio no es en absoluto una manera hábil de aprehender la diversidad de connotaciones que puede tener este estado.
Su cabeza estaba henchida de algoritmos perturbadores. Llevaba horas incontables sentado frente a esa pantalla, que empezaba a espejearle. Los pseudocódigos iban paulatinamente perdiendo su significado estricto y se metamorfoseaban en reflejos y sombras huidizas que nada parecían indicarle sobre el lenguaje de programación. Los diagramas de flujo eran, ahora, planos de un gran edificio
Sé que tengo algo descuidado el blog. No siempre se puede atender a todo lo que se valora y considera importante. Mis incursiones son ahora esporádicas y tampoco dispongo de tiempo para leeros a muchos de vosotros, como acostumbraba. No obstante, siempre hay cuestiones de actualidad que me provocan hilaridad y no puedo dejar de









