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Tras unas largas vacaciones, término al que damos uso los privilegiados que dividimos el tiempo en trabajo y ocio, estoy en disposición de reiniciar la tarea de culebrear este espacio con los espasmos inteligentes y emocionales que la vida me genera.  De hecho, he intentado iniciar una etapa algo distinta con una nueva configuración del  blog. Aún no tengo claro, hasta que no cuelgue esta entrada, si este espacio queda independiente del blog de siempre, y por tanto para acceder al anterior hay que introducir su dominio, o si este nuevo blog contendrá el primero. Gajes de la ignorancia informática que se combate a base del ensayo y el error, así he aprendido todo lo que sé, porque soy alérgica a los cursillos de cualquier tipo. Os informaré.

En cuanto al gran descanso auto-concedido, solo añadir que el paisaje asturiano puede conseguir en diez días lo que la gran ciudad y un entorno agitado y envuelto en la vorágine de la acción no consiguen en un año. Así, intento conserva la brisa de aquellas tierras para, a su vez, perpetuar al máximo esa distancia sosegada que te permite observar sin precipitaciones.

Deseo que sea una vuelta al ciclo de la naturaleza dotados con el don del reconocimiento.