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Sucedió. Ganó Trump. Ante la patética y atónita mirada de medio mundo, y el intento fallido de las encuestas pre-electorales que se está demostrando  sirven para intervenir en la intención de voto, no para predecir.

Sucedió. Y nos equivocaríamos si equiparáramos el populismo de Trump a otros que han surgido en Europa. Votar a Trump acarrea un plus que no se puede menospreciar y es que se está apostando como presidente de EEUU –ahí es nada- por un personaje histriónico, narcisista, misógino, cuya campaña parecía más una parodia humorística que una campaña. Un individuo impulsivo que se ha pasado el tiempo justificando actos de dudosa moral y disculpándose por expresiones insultantes durante la campaña, pero que aparte de los grandes eslóganes poco ha profundizado políticamente en sus propuestas, solo puede dar miedo, o bien que estemos soñando y que en realidad aspire a ser presidente de Disneylandia. Ahí lo vemos mejor ubicado.

Sucedió, sí ganó Trump y deberíamos preguntarnos si ese neoliberalismo que parece triunfar, no está fracasando de hecho al ser el triunfo de unos pocos y la condena de muchos, que segregados que unas condiciones de vida cada vez más duras expresan a través de las urnas su hartura y descontento con el sistema. Los ciudadanos no se vuelven locos de repente y votan al bufón más excéntrico, sino pensemos en qué condiciones deben vivir muchos de ellos para que a pesar de lo patético del bufón den un puñetazo en la mesa y un golpe de atención cediendo su voto al mayor excéntrico del reino.

Y Trump no va a ser el único. Aunque nadie como él por suerte, pero llegarán al poder otros populistas que arrasen con derechos y valores que se habían, al menos formalmente consolidado en Europa. Lo cierto es que esa formalidad de poco servía y de ello hemos tenido una muestra extensa estos últimos años que nos ha hecho sentir vergüenza y culpa.

También deberíamos poder distinguir entre las propuestas que son populistas y las que no. Si no es así, solo nos queda lo de siempre o el populismo, y tal vez a ambos les interesa que nos sepamos discernir propuestas alternativas que no se avienen y a unos, ni a otros. Quizás la única manera de hacer cambios en el sistema si éste no se encarga de asfixiarlos.