Lo especial

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Era un día especial, intenso. ¡Tanto, que los minutos eran tan elásticos como los días, los últimos semanas, y los meses eternos! Aunque, en realidad, solo hubiera que esperar algunas horas para el momento decisivo, le pareció que su existencia se desplazaba por la infinitud del tiempo.

Constató que lo relevante nunca es lo que sucede, sino la aprehensión y la emoción con la que nos apropiamos de lo que acontece o ha de acontecer. La vivencia siempre es propia: la que nos daña, la que nos conmueve, la que nos libera. Lo cual no implica que seamos “libres” plenamente en su elaboración, pero sí podemos ser conscientes de las heridas abiertas que desvirtúan lo relevante aturdiéndonos.

Atrapó su sentir arropándolo como lo más preciado y genuino, y aunque sabía que había introducido la T-IO en la máquina, le parecía desplazarse en un velero animado por el viento, rodeado de aves surcando el mar. Su imaginación fue una de sus mejores aliadas, ese día tan especial quizás evocara alguna melodía como Adagio de Albinoni.

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